QUINTANA ROO, a 17 de agosto de 2026.- Cuevas inundadas y cenotes de difícil acceso en Quintana Roo seguirán siendo explorados con apoyo de arqueólogos y especialistas en buceo, quienes combinarán distintas herramientas para documentar y conservar vestigios localizados bajo el agua.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), por medio de su Subdirección de Arqueología Subacuática, formalizó un convenio de colaboración con el Centro Investigador del Sistema Acuífero de Quintana Roo (Cindaq), organización con la que mantiene una relación de trabajo desde hace más de dos décadas.
El acuerdo contempla proyectos de investigación, conservación y documentación arqueológica relacionados con sitios anegados, además del intercambio de información y apoyo técnico para ingresar a espacios que presentan condiciones complejas.
Entre las capacidades aportadas por el Cindaq se encuentran el buceo especializado en cuevas, capacitación, equipo, logística para expediciones, topografía, fotografía, fotogrametría, Sistemas de Información Geográfica y gestión de datos.
Estas herramientas han permitido a arqueólogos y otros especialistas acceder a contextos sumergidos, generar registros y obtener información necesaria para analizar sitios que difícilmente podrían ser estudiados sin experiencia específica en sistemas de cuevas.
Cenotes y cuevas permiten estudiar la prehistoria de la península
Uno de los proyectos involucrados es Prehistoria de la península de Yucatán a través de sus evidencias en cuevas y cenotes, dirigido por la arqueóloga Silvina Vigliani, de la Subdirección de Arqueología Subacuática.
De acuerdo con la investigadora, la experiencia del Cindaq en sistemas kársticos ha permitido realizar trabajos de campo en espacios que de otra manera permanecerían fuera del alcance de los especialistas.
Su participación también incluye la generación y entrega de cartografía e imágenes obtenidas durante las exploraciones.
Otro de los proyectos que mantienen trabajos en Quintana Roo es Arqueológico Subacuático Hoyo Negro, ubicado en Tulum e iniciado en 2011.
La investigación continúa vigente y en 2023 recibió un reconocimiento a las Mejores Prácticas por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

También reforzarán un atlas de sitios arqueológicos sumergidos
La colaboración contempla además exploración de cuevas y cenotes, documentación arqueológica, uso de tecnología LiDAR, fotogrametría, conservación de artefactos, intercambio de datos y actividades relacionadas con la protección del patrimonio cultural sumergido.
Entre los trabajos que podrán apoyarse con este acuerdo se encuentra el Atlas Arqueológico Subacuático de Cenotes, Cuevas Inundadas y Semiinundadas y Otros Cuerpos de Agua Continentales de la República Mexicana, dirigido por la arqueóloga Helena Barba-Meinecke.
La cooperación entre ambas partes también se ha extendido a proyectos desarrollados en zonas arqueológicas como Chichén Itzá y Ek’ Balam, donde han participado universidades para generar mapas aéreos, modelos fotogramétricos, imágenes panorámicas y otros registros digitales.
El Cindaq cuenta con acreditación como organización no gubernamental ante la Convención de la Unesco de 2001 sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático y es reconocido por la Nautical Archaeology Society de Reino Unido.
El INAH también destacó el papel de la arqueóloga Pilar Luna Erreguerena, pionera de la arqueología subacuática en México, quien contribuyó a impulsar la colaboración con buzos de cuevas para apoyar investigaciones en sitios sumergidos.




