Por Staff
CHIHUAHUA, Chih., a 15 de septiembre de 2026.— Después de cinco temporadas de trabajo y seis años de investigaciones, concluyó el Proyecto de Conservación del Sitio Rupestre Cueva de las Monas, uno de los principales esfuerzos realizados en Chihuahua para preservar un conjunto de pinturas rupestres que abarcan desde aproximadamente el año 300 antes de nuestra era hasta el siglo XIX.
Ubicada a 59 kilómetros al norte de la ciudad de Chihuahua, en la ladera de un cerro de la sierra de Majalca, la Cueva de las Monas resguarda pinturas sobrepuestas de gran calidad y riqueza iconográfica. Sus representaciones permiten reconocer distintas etapas históricas, desde grupos cazadores-recolectores-pescadores hasta expresiones relacionadas con pueblos tarahumaras, la influencia de los misioneros españoles y representaciones apaches.
El arqueólogo del Centro INAH Chihuahua, Enrique Chacón Soria, identificó al menos tres etapas pictóricas: una correspondiente al Arcaico Tardío-Transicional, alrededor del 300 antes de nuestra era; otra vinculada con los periodos de precontacto y colonial de los siglos XVII y XVIII, con referencias al peyote y símbolos del catolicismo; y una tercera, del siglo XIX, con algunas representaciones apaches.
La memoria de distintos pueblos sobrevive
La conservación, desarrollada de manera continua entre 2021 y 2026, respondió a amenazas tanto naturales como provocadas por el ser humano. El deterioro del soporte pétreo por el intemperismo y el paso del tiempo se sumó a grafitis, pintas con aerosol, carbón y lápiz, rayones con objetos punzocortantes e incluso líquidos arrojados sobre las pinturas.
Sandra Cruz Flores, restauradora perito de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, explicó que uno de los principales resultados fue estabilizar las zonas donde existía un alto riesgo de pérdida y recuperar la legibilidad de sectores afectados por vandalismo. El proyecto también permitió generar registros, estudios, monitoreo y documentación mediante tecnologías especializadas para conocer mejor las pinturas y las causas de su deterioro.
Aunque la intervención concluyó formalmente, el INAH considera que comienza ahora una nueva etapa de protección a largo plazo. La Dirección de Operación de Sitios trabaja en una propuesta de infraestructura y, debido a que la Cueva de las Monas aún no está abierta oficialmente al público, se analiza la posibilidad de implementar en el futuro un sistema de visitas controladas, con el objetivo de preservar este patrimonio para las siguientes generaciones.




