CHIHUAHUA, Chih., a 24 de septiembre de 2026.- Un mono araña detrás de la puerta de una vivienda puede llamar la atención por lo inusual de la escena, pero mantener a uno de estos animales como mascota no está permitido. La especie se encuentra en peligro de extinción y su protección alcanza también a su posesión y comercio.
La situación quedó nuevamente expuesta tras el aseguramiento de dos ejemplares que permanecían dentro de casas particulares en Chihuahua, informó la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Aunque ambos animales fueron localizados en la misma entidad, los casos ocurrieron por separado y muestran distintas formas en las que ejemplares de fauna silvestre terminan bajo cuidado de particulares.
En Delicias, el reporte se recibió desde el 3 de julio. Al acudir a una vivienda de la zona urbana, personal ambiental encontró que la persona que mantenía al mono decidió entregarlo voluntariamente a un médico veterinario.
Posteriormente, el ejemplar quedó bajo resguardo de Profepa y, después de una valoración médica, fue enviado a un predio o instalación autorizada por Semarnat para el manejo de vida silvestre.
Ni siquiera unos papeles bastaron para conservar al ejemplar
El segundo caso ocurrió el 16 de julio en la ciudad de Chihuahua. El aviso llegó a través del Centro de Monitoreo del Cuerpo de Bomberos, que reportó a un mono araña dentro de otro domicilio particular.
Durante la revisión se encontró a un macho aparentemente en buen estado físico. En esta ocasión, una persona sí presentó documentación con la intención de demostrar que el animal tenía procedencia legal. Los documentos, sin embargo, no evitaron el aseguramiento.
Profepa explicó que el mono araña (Ateles geoffroyi) está clasificado como especie en peligro de extinción bajo la NOM-059-SEMARNAT-2010 y señaló que su posesión, compra, venta o reproducción es ilegal. También indicó que Semarnat dejó de expedir permisos para la posesión legal de monos desde 2008.
El dato resulta relevante frente a la idea de que adquirir un ejemplar con supuestos documentos permite mantenerlo legalmente dentro de una vivienda.
Los dos primates permanecen ahora sujetos a las medidas de protección correspondientes mientras continúan los procedimientos administrativos.
Los aseguramientos también ponen sobre la mesa un problema que no se limita a Chihuahua. La extracción, compraventa y mantenimiento de fauna silvestre como animales de compañía aumenta la presión sobre especies que ya enfrentan riesgos de conservación y alimenta un mercado en el que un ejemplar protegido puede terminar convertido en mascota.




