Por Staff
CHETUMAL, Quintana Roo, a 27 de septiembre de 2026.- Han pasado 71 años, pero el recuerdo del huracán Janet permanece ligado a la historia de Chetumal. Entre edificios que resistieron, monumentos, fotografías y relatos transmitidos de generación en generación, la capital de Quintana Roo conserva las huellas de uno de los fenómenos naturales más devastadores que ha enfrentado.
La noche del 27 de septiembre de 1955 y la madrugada del día siguiente, Janet golpeó la entonces capital del Territorio Federal de Quintana Roo como un huracán categoría 5, con vientos estimados en alrededor de 280 kilómetros por hora. De acuerdo con registros meteorológicos y estudios históricos, el ciclón alcanzó su máxima intensidad antes de impactar la zona de Chetumal, donde encontró una ciudad conformada en gran medida por viviendas de madera y con infraestructura limitada.
El saldo fue devastador
Investigaciones académicas señalan que Janet destruyó prácticamente todas las viviendas de construcción débil y dejó severamente afectados edificios, servicios e infraestructura. Un estudio de la Universidad Autónoma de Yucatán documenta que solo alrededor de 3 por ciento de las casas de Chetumal resistieron, mientras que construcciones de mampostería como el Palacio de Gobierno, la escuela Belisario Domínguez, el Hospital Morelos y el hotel Los Cocos permanecieron en pie, aunque también sufrieron daños.
Entre las historias que sobrevivieron al desastre está la de la llamada “Casa Voladora”, una vivienda de madera que fue desplazada por la fuerza del agua durante el huracán. La construcción, asociada a la familia Bellos, habría sido arrastrada más de 300 metros con 25 personas en su interior, quienes resultaron ilesas. La propia documentación turística de Quintana Roo reconoce este inmueble como uno de los sitios vinculados con la memoria de Janet.
Pero la historia de Janet no quedó únicamente en las ruinas. Tras el desastre comenzó un proceso de reconstrucción de Chetumal, acompañado por ayuda humanitaria y por cambios en la manera de construir y enfrentar los fenómenos meteorológicos. Investigaciones sobre el desastre señalan que el huracán se convirtió también en un punto de inflexión para una población que ya enfrentaba condiciones de vulnerabilidad social y económica.
A 71 años del paso de Janet, Chetumal no solo recuerda la fuerza de aquel huracán; también mantiene presente la capacidad de sus habitantes para reconstruir, adaptarse y preservar su memoria. Cada edificio sobreviviente, cada relato y cada rincón asociado con aquella madrugada forma parte de la historia de una capital que, después de la devastación, volvió a levantarse.




