CHETUMAL, Q. Roo, a 15 de octubre de 2026.— Las conversaciones entre vecinos, los comentarios familiares y las historias que circulan de boca en boca forman parte de la vida cotidiana. En México, una encuesta puso cifras a quienes reconocen tener gusto por el chisme y colocó a Quintana Roo entre las diez entidades con mayor porcentaje de personas que se identifican con esta característica.
El Ranking del Carácter Mexicano 2026, elaborado por TResearch y Consulta Mitofsky, ubicó a Quintana Roo en la décima posición nacional, con 19 por ciento de participantes que se consideran mucho o algo chismosos, tres puntos porcentuales por encima del promedio del país, situado en 16 por ciento.
La clasificación es encabezada por Yucatán, donde 26 por ciento de los encuestados se identificó con esa descripción. Le siguen Oaxaca, con 23 por ciento, y San Luis Potosí, con 21 por ciento.
Jalisco, Morelos, Guanajuato y Zacatecas registraron 20 por ciento cada uno. Baja California Sur, Colima, Quintana Roo y Tamaulipas alcanzaron 19 por ciento, aunque ocupan posiciones consecutivas en la tabla publicada.
¿Qué estados aparecen al final?
En el extremo contrario, Tlaxcala presentó el porcentaje más bajo, con seis por ciento. Tabasco registró siete por ciento; Chiapas e Hidalgo, ocho por ciento, mientras Nayarit alcanzó nueve por ciento.
Campeche, por su parte, ocupó la posición 27, con 10 por ciento, lo que muestra diferencias importantes entre entidades de una misma región.
El estudio también encontró que 24 por ciento de los jóvenes de 18 a 29 años se considera chismoso, frente a 14 por ciento de quienes tienen 50 años o más.
Una encuesta de percepción, no de comportamiento
La investigación reunió 14 mil 760 entrevistas en línea a adultos de las 32 entidades, entre el 11 de abril y el 13 de octubre de 2026.
Las propias encuestadoras advierten que los resultados reflejan cómo se describen los participantes, no una conducta comprobada. Además, los márgenes de error varían por entidad, por lo que diferencias pequeñas no permiten establecer conclusiones definitivas.
Así, la clasificación ofrece una mirada curiosa sobre la autopercepción de los mexicanos, sin demostrar que los habitantes de un estado tengan necesariamente mayor inclinación al chisme que los de otro.




