Por Eugenio Pacheco
Chetumal, Q. Roo, a 13 de enero de 2026.- En los últimos meses, la cocina japonesa ha dejado de ser una rareza para convertirse en una de las tendencias gastronómicas que más curiosidad despierta entre jóvenes y adolescentes en la capital del estado, atraídos por los sabores, la estética y el imaginario cultural del país asiático.
Este auge ya se siente en las calles de la ciudad con la llegada de un formato poco común en el sureste mexicano: los Yatai.
En el urbanismo japonés, los Yatai son puestos de comida móviles o semifijos que cobran vida al caer la noche.
Estos espacios son parte esencial del urbanismo nipón, lugares donde la gente se reúne a comer, convivir y disfrutar platillos preparados al momento, con recetas que mezclan rapidez y técnica artesanal.

Su llegada a Chetumal representa no solo una oferta culinaria, sino un intercambio cultural que busca replicar la experiencia auténtica de las calles de ciudades como Fukuoka o Tokio, según nos cuenta, “El Gordo Ramen” como se hace llamar uno de los propietarios.
Las propuestas locales
Actualmente, dos propuestas destacan en la escena local por su apuesta al ramen, el platillo más emblemático de la cocina japonesa contemporánea.
Una de ellas se ubica en la calle Paseo de los Lagos, donde cocineros chetumaleños con más de cinco años de experiencia ofrecen variedades como el Tonkotsu, elaborado con caldo de cerdo, y el Tantanmen, una versión picante de inspiración china. Este espacio abre de martes a domingo a partir de las seis de la tarde.
La segunda opción se encuentra en el fraccionamiento Las Américas, sobre la calle Panamá, y abrió oficialmente sus puertas esta semana. Con ello, el concepto Yatai gana fuerza en la capital, colocando a Chetumal entre las pocas ciudades del país que cuentan con este formato tradicional japonés.
Detrás de este fenómeno hay una influencia clara: el crecimiento del anime, el manga y la cultura pop japonesa ha despertado una curiosidad real por su gastronomía.
Así, entre vapores de caldo, fideos y luces nocturnas, Chetumal empieza a escribir un nuevo capítulo en su identidad culinaria, demostrando que puede abrirse al mundo sin perder su esencia.



