CIUDAD DE MÉXICO, a 23 de marzo de 2026.- El turismo comunitario en México fue reconocido oficialmente como una actividad de interés público, luego de la publicación del decreto correspondiente en el Diario Oficial de la Federación, con lo que el gobierno federal busca fortalecer a las comunidades que desarrollan este tipo de proyectos.
Durante la conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que este modelo turístico se basa en la organización local y en el beneficio colectivo. “Las propias comunidades administran los servicios turísticos… es un grupo de personas avalado por la comunidad que desarrolla turismo para beneficio de toda la comunidad”, señaló.
La medida marca un cambio relevante, ya que, aunque este tipo de turismo ya existía en distintas regiones del país, no contaba con un reconocimiento formal dentro de la política pública.
Apoyos, coordinación y desarrollo local
El decreto establece que el turismo comunitario será una prioridad del Estado mexicano, al considerarlo clave para el desarrollo nacional, la reducción de la pobreza y la preservación del patrimonio cultural y natural.
A partir de esta declaratoria, la Secretaría de Turismo podrá impulsar programas de capacitación, formación, promoción y acompañamiento para comunidades que gestionan servicios turísticos, con el objetivo de mejorar su competitividad y alcance.
Asimismo, el documento prevé la participación del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), que podrá destinar recursos a estos proyectos en caso de contar con disponibilidad presupuestal. La presidenta precisó que estos apoyos dependerán de ingresos adicionales, como la posible venta de activos.
Otro de los puntos centrales es la creación de la Coordinación Nacional para el Fomento del Turismo Comunitario, instancia que articulará esfuerzos entre dependencias federales como Bienestar, Medio Ambiente, Cultura y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas.
El decreto también define que este modelo turístico integra elementos como la identidad cultural, la gastronomía, las tradiciones y el patrimonio biocultural de cada comunidad, con un enfoque de sostenibilidad y distribución equitativa de beneficios.
En el fondo, la medida busca reconocer y fortalecer una actividad que ya representa una fuente de ingreso en muchas localidades, pero que ahora contará con respaldo institucional para su crecimiento y consolidación.




