Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 23 de marzo de 2026. – El Gobierno de Quintana Roo, en conjunto con la Profepa, la Semarnat y el Registro Agrario Nacional (RAN), formalizó un convenio de colaboración institucional para establecer un “freno legal” a la deforestación y la explotación desmedida de los recursos naturales en la entidad.
La gobernadora Mara Lezama informó que esta estrategia busca fortalecer la vigilancia territorial y frenar la pérdida de masa forestal derivada, principalmente, del parcelamiento irregular y la agricultura a gran escala.
El acuerdo integra a 280 ejidos del estado, involucrando directamente a los núcleos agrarios en la protección de la biodiversidad.
El convenio permitirá un intercambio de información fluido entre la Procuraduría Agraria y las instancias federales para eliminar prácticas de desmonte y remoción de vegetación, explicó la gobernadora.

Acciones coordinadas en ejidos y comunidades
Según datos oficiales de la Profepa en Quintana Roo, derivados de las inspecciones realizadas, en los últimos nueve meses 58 predios han sido clausurados; 10 mil hectáreas presentan afectaciones por tala o quema, y están en curso 34 denuncias penales ante las autoridades correspondientes.
La relevancia de estas acciones para frenar la deforestación radica en que la Selva Maya es considerada el segundo macizo forestal mejor conservado de América, solo superado por la Amazonía, aseguró la gobernadora, Mara Lezama.
El acuerdo estatal se alinea con los procedimientos administrativos que la Profepa mantiene vigentes contra la comunidad menonita asentada en el ejido Salamanca desde el año 2002.

Mientras se emiten las resoluciones federales, el Ayuntamiento trabaja en un programa integral de concientización, para que las comunidades menonitas eviten continuar desmontando predios, para dedicarlos a la agricultura.
Dado que la reubicación de esta población no es una opción viable, el gobierno municipal, en coordinación con el estado y la federación, implementará un plan que fomente el uso de materiales biodegradables y técnicas agrícolas sostenibles.
El objetivo es mitigar el impacto ambiental en la zona y proteger la Laguna de los Siete Colores, así como la biodiversidad de todo Quintana Roo, como uno de los principales motores turísticos y ecológico de esta región.




