CIUDAD DE MÉXICO, 22 de abril de 2026.- Japón acordó la compra de 1 millón de barriles de petróleo mexicano como parte de su estrategia para asegurar suministro energético frente al aumento de tensiones en el estrecho de Ormuz, paso marítimo clave para el comercio global de crudo. La operación coloca a México como una alternativa relevante para el mercado asiático.
El estrecho de Ormuz conecta a productores del Golfo Pérsico con Asia, Europa y otros destinos internacionales. Cualquier amenaza en esa zona genera preocupación inmediata en países importadores como Japón, que depende en gran medida del petróleo proveniente de Medio Oriente.
México gana espacio como proveedor
La venta representa una oportunidad comercial para México y para Petróleos Mexicanos, que busca fortalecer mercados fuera de Norteamérica. Especialistas consideran que la capacidad logística mexicana y la calidad de su mezcla pueden abrir nuevas operaciones con refinadoras japonesas.
Empresas energéticas japonesas han intensificado la búsqueda de cargamentos en América ante la incertidumbre geopolítica. México, junto con otros productores del continente, aparece como opción para reducir riesgos y evitar posibles interrupciones en suministros tradicionales.
Impacto positivo para exportaciones
La colocación de este volumen de crudo puede traducirse en mayores ingresos por exportación y en una mejor posición estratégica para México dentro del mercado internacional, especialmente en momentos donde la demanda energética global se mantiene sensible a factores políticos y militares.
Analistas prevén que, si persiste la tensión en Medio Oriente, Japón y otras economías asiáticas podrían incrementar compras a proveedores alternativos. En ese escenario, México tendría la posibilidad de ampliar su presencia en Asia y consolidar nuevos contratos de exportación.




