Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 3 de mayo de 2026. – Un estudio científico realizado por especialistas del Tecnológico de la Zona Maya, la Uqroo y Ecosur reveló que los incendios forestales en el sur de la Península no son eventos fortuitos, sino procesos vinculados al manejo humano del territorio y la degradación ambiental.
La investigación, que analizó datos de 2012 a 2021, registró más de 800 incendios mayores a cuatro hectáreas en el AICA-197, una zona clave para la conservación.
En ese periodo, el fuego afectó cerca de 60 mil hectáreas de ecosistemas críticos entre Quintana Roo y Campeche.
El análisis identificó zonas críticas de alta recurrencia en ejidos como Río Verde, Altos de Sevilla, Nuevo Tabasco (Bacalar) y Chun Ek en Campeche.

Zonas vulnerables
Según el informe, la vulnerabilidad extrema se explica por la transformación del suelo para agricultura y ganadería extensiva, lo que incrementa la frecuencia de siniestros.
A esto se suma la proliferación del helecho invasor Pteridium aquilinum, una especie altamente inflamable que actúa como combustible natural, favoreciendo incendios de gran escala, algunos superiores a 2 mil hectáreas.
El estudio también destaca el contraste con comunidades como Noh Bec, Petcacab y Laguna Om, donde el manejo forestal comunitario reduce significativamente la afectación.
Los datos sugieren que el uso responsable de los recursos convierte a los ejidatarios en vigilantes del territorio, disminuyendo la severidad de los incendios.
Análisis y respuesta
Para mejorar la vigilancia, se desarrolló el Índice Espaciotemporal de Incendios Forestales (IETIF), herramienta que permite identificar zonas prioritarias mediante el análisis de frecuencia y estacionalidad.
Los registros confirman que mayo es el mes de mayor riesgo, debido a las altas temperaturas y las quemas agrícolas sin control.
Ante este escenario, los expertos recomiendan implementar un Manejo Integral del Fuego, fortalecer la capacitación técnica, instalar sistemas de alerta temprana con drones e imágenes satelitales, y promover la restauración con especies nativas para reducir la presencia de invasoras y construir ecosistemas resilientes.





