Por Staff
CHETUMAL, QRoo, a 07 de mayo de 2026.- En Chetumal, es común tener en las casas y establecimientos aves como pericos, loros o guacamayas enjaulados, pero no es una tradición inocente ni una muestra de cariño hacia los animales. Detrás de cada ave silvestre vendida como mascota existe una cadena de sufrimiento, muerte y tráfico ilegal que continúa devastando especies protegidas en México.
Con ese mensaje contundente, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) lanzó la campaña nacional “¡Si no me dejas volar… te cae la voladora!”, una estrategia que busca dejar de normalizar el cautiverio y comercio de aves silvestres, además de advertir sobre las consecuencias legales para quienes participan en esta práctica.
A través de un video difundido en redes sociales, la dependencia muestra imágenes de pericos, loros y guacamayas encerrados en jaulas y traficados ilegalmente, mientras recuerda que la compra de estas especies alimenta un delito ambiental que ha provocado la disminución de poblaciones enteras de psitácidos en distintas regiones del país.
La campaña utiliza frases directas como “Si yo voy a una jaula… tú te vas al bote” y “Si me llevas a tu casa… te llevan al baile”, con el objetivo de confrontar una costumbre que durante décadas fue vista como normal en muchos hogares mexicanos: mantener fauna silvestre encerrada para entretenimiento humano.
Arrancan a crías de sus nidos
Profepa alertó que el tráfico ilegal de estas aves aumenta entre marzo y mayo, temporada en la que muchas crías son arrancadas de sus nidos para ser vendidas. El costo de esta práctica es devastador: siete de cada diez aves capturadas mueren antes de llegar al comprador final debido al estrés, la deshidratación y las condiciones extremas de transporte.
Las que sobreviven suelen enfrentar daños permanentes. Algunas son mutiladas, hacinadas o incluso teñidas para aparentar ser especies más exóticas y aumentar su valor en el mercado ilegal.
La dependencia recordó que la ley mexicana prohíbe la extracción, venta, transporte y posesión de pericos, loros y guacamayas provenientes de vida silvestre. El artículo 60 Bis 2 de la Ley General de Vida Silvestre impide su aprovechamiento extractivo, mientras que el Código Penal Federal establece penas de uno a nueve años de prisión, además de multas económicas, para quienes cometan estos delitos.
Se debe terminar esa cultura
Más allá de las sanciones, la campaña busca generar un cambio cultural: entender que las aves silvestres no nacieron para vivir en una jaula ni para decorar patios y salas. Su lugar está en los ecosistemas donde cumplen funciones esenciales para la naturaleza, como la dispersión de semillas y el equilibrio ambiental.
Profepa insistió en que la única manera de frenar el tráfico ilegal es eliminando la demanda ciudadana. Por ello, exhortó a la población a no comprar fauna silvestre, no compartir publicaciones que promuevan su venta y denunciar cualquier actividad relacionada con el comercio ilegal de animales.




