CHETUMAL, Q. ROO., a 8 de julio de 2026.- El ciberacoso aumentó de manera significativa en Quintana Roo durante 2025, al pasar de 17.4% a 20.4% de la población de 12 años y más usuaria de internet, de acuerdo con los resultados del Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) 2025, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Con este porcentaje, la entidad se ubicó en el lugar 17 a nivel nacional, mientras que Durango encabezó la lista con una incidencia de 24.5%.
A nivel nacional, 20.4% de las personas usuarias de internet de 12 años y más sufrió alguna situación de ciberacoso durante los últimos 12 meses, lo que representa 19.4 millones de personas, es decir, casi 20 millones de mexicanos. El estudio también evidenció que las mujeres fueron las principales víctimas, con una incidencia de 21.5%, frente al 19.2% registrado entre los hombres. En Quintana Roo, la diferencia también fue marcada, ya que 22.6% de las mujeres reportó haber sufrido ciberacoso, contra 18.1% de los hombres.
Agresión desde el anonimato
El contacto mediante identidades falsas fue la modalidad de ciberacoso más frecuente en el país, al afectar a 37.2% de las víctimas. Le siguieron los mensajes ofensivos (32.7%) y las llamadas ofensivas (24.1%). En cuanto a los canales utilizados por los agresores, WhatsApp concentró el 41.5% de los casos, seguido por las llamadas al teléfono celular (36.5%) y Facebook (29.7%), lo que confirma que las plataformas de comunicación cotidiana son las más empleadas para cometer este tipo de agresiones.
El informe del INEGI revela que 61.1% de las víctimas no conocía a la persona que realizó el ciberacoso, mientras que 24.2% identificó al agresor como una persona conocida y 14.7% señaló haber sido acosada tanto por personas conocidas como desconocidas. Además, cuando las víctimas pudieron identificar el sexo del responsable, los hombres fueron señalados como los principales agresores, tanto por mujeres como por hombres afectados.
Enojo y estrés, las consecuencias
El impacto del ciberacoso también quedó reflejado en las afectaciones emocionales. El 57% de las víctimas manifestó haber sentido enojo, mientras que 35.8% experimentó desconfianza y 29.4% reportó estrés tras sufrir estas agresiones digitales. Ante esta situación, 66.5% decidió bloquear números telefónicos, cuentas o perfiles, 18.9% optó por ignorar los mensajes y 11.7% presentó una denuncia ante el Ministerio Público, una fiscalía estatal o el proveedor del servicio, como respuesta para frenar el acoso.




