Ciudad de México, a 10 de febrero de 2026.- La reducción de la jornada laboral en México dio un paso decisivo tras la aprobación del dictamen que modifica la Constitución para pasar de 48 a 40 horas de trabajo semanales, en un proceso gradual. La iniciativa fue avalada en comisiones del Senado de la República, de acuerdo con la cobertura de la prensa nacional, marcando uno de los cambios laborales más relevantes de las últimas décadas.
El proyecto establece que la reducción de la jornada se realizará de forma progresiva a lo largo de varios años, con el objetivo de que empresas y centros de trabajo puedan adaptarse sin afectar la productividad ni los salarios. La meta es que, una vez concluido el periodo de transición, la semana laboral quede establecida oficialmente en 40 horas, sin disminución en ingresos ni prestaciones.
Aunque uno de los planteamientos más debatidos durante el análisis legislativo fue otorgar dos días de descanso obligatorios por semana, esta propuesta no fue incluida en el dictamen aprobado. Con ello, se mantiene el esquema actual de al menos un día de descanso semanal, como lo establece la legislación laboral vigente, un punto que generó inconformidad entre algunos colectivos de trabajadores.
Beneficios laborales
Especialistas citados en medios nacionales coinciden en que la reducción de horas representa un avance importante en materia de calidad de vida, salud y conciliación familiar, al tiempo que alinea a México con estándares internacionales. No obstante, señalan que la exclusión del doble descanso limita el impacto inmediato de la reforma, especialmente en sectores con jornadas extensas.
Mientras legisladores de la mayoría defendieron la reforma como un equilibrio entre derechos laborales y viabilidad económica, voces críticas advirtieron que el cambio quedó corto al no garantizar dos días de descanso. Desde el Ejecutivo federal, encabezado por Claudia Sheinbaum, se ha reiterado que la prioridad es una transición ordenada que no afecte el empleo formal.
El dictamen aún debe ser discutido y votado por el pleno, así como completar el proceso constitucional correspondiente antes de su entrada en vigor. De aprobarse en todas las instancias, México avanzará hacia una semana laboral más corta, aunque por ahora sin el reconocimiento de dos días de descanso obligatorios, un tema que seguirá presente en la agenda pública y sindical.




