Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 12 de febrero de 2026.- En esta capital el amor no siempre llega con la prisa de la juventud; a veces, prefiere la paciencia de las décadas.
Entre el bullicio de decenas de parejas que este 14 de febrero decidieron dar el “sí”, una pareja destacó no por la novedad de su romance, sino por la solidez de su historia: Elena Torres Palacios y Fabián Villagómez Briceño.
Para ellos, la firma del acta de matrimonio no fue el inicio de una vida juntos, sino la formalización de una que ya han construido durante 45 años.
Mientras las parejas más jóvenes lidiaban con los nervios del primer compromiso, Elena y Fabián caminaron hacia la mesa del Registro Civil con la seguridad que solo dan los años de convivencia.
En el marco de las bodas colectivas por el Día del Amor y la Amistad, la pareja decidió que este 2026 era el momento ideal para poner legalidad a casi medio siglo de apoyo mutuo.
“Es formalizar lo que ya hemos vivido”, se escuchaba entre los asistentes, mientras la pareja compartía miradas que, según sus propios testimonios, conocen bien las altas y bajas de una vida compartida en la capital del estado.

El evento, que congregó a familias enteras, se llenó de un matiz distinto con su presencia.
Para Elena y Fabián, el trámite fue un reconocimiento a la lealtad, tras cuatro décadas y media de caminar de la mano; la ceremonia colectiva les brindó el espacio para celebrar su unión ante la ley, rodeados del ambiente festivo que caracteriza a estas jornadas en el sur de Quintana Roo.
El mensaje enviado a los jóvenes que se juraban amor eterno en las mesas contiguas se refiera a la paciencia sobre el impulso, pues el amor sobrevive cuando se aprende a navegar las crisis, con respeto y paciencia mutua.
Al finalizar el acto, entre aplausos y música, los ahora esposos demostraron que, para el compromiso, nunca es tarde cuando la base ya ha resistido la prueba del tiempo.




