Ciudad de México, a 25 de marzo de 2026.– El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) denunció que el derrame de hidrocarburos registrado en el Golfo de México, frente a la zona de Campeche, fue detectado desde febrero y, pese a ello, no hubo una alerta pública oportuna sobre la magnitud del incidente, sus riesgos ni las acciones implementadas para contenerlo. El organismo sostuvo que el caso exhibe contención insuficiente, falta de transparencia y omisiones institucionales.
De acuerdo con el análisis satelital presentado en el comunicado, una embarcación permaneció entre el 6 y el 10 de febrero en un punto cercano a la plataforma Abkatún, donde presuntamente habría comenzado el vertido de aceites o crudo. A partir del 11 de febrero, la descarga se intensificó y el derrame se volvió más evidente. Las imágenes incluidas por la organización muestran la evolución del evento y la presencia de embarcaciones en la zona, lo que, a juicio del CEMDA, evidencia que sí existía conocimiento temprano del incidente.
La mancha alcanzó 50 km²
Para el 13 de febrero, el derrame ya era claramente visible y en el área se observaban al menos cinco embarcaciones adicionales realizando maniobras de contención. Sin embargo, el organismo señaló que esas acciones no lograron frenar la expansión. Un día después, el 14 de febrero, la mancha ya cubría cerca de 50 kilómetros cuadrados, mientras que el derrame continuó activo al menos hasta el 17 de febrero. Posteriormente, la dispersión provocada por corrientes y condiciones meteorológicas habría favorecido su desplazamiento hacia costas de Tabasco y Veracruz.
El CEMDA afirmó que la respuesta oficial no habría seguido de manera adecuada lo establecido en el Plan Nacional de Contingencia para Derrames de Hidrocarburos y Sustancias Nocivas Potencialmente Peligrosas en las Zonas Marinas Mexicanas, vigente desde 2023. Entre los puntos señalados están la falta de notificación inmediata, la ausencia de comunicación pública y la no difusión de herramientas técnicas clave como el Análisis de Beneficio Ambiental Neto (ABAN) y los Mapas de Sensibilidad, documentos que deberían orientar la toma de decisiones durante una emergencia ambiental de esta magnitud.
Exigen transparentar la respuesta
Frente a este panorama, la organización exigió a la Secretaría de Marina (Semar), a la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) y a las demás autoridades involucradas que transparenten el manejo del incidente y expliquen qué acciones se activaron, cuándo se implementaron y por qué no se emitió una alerta temprana a las comunidades costeras. Además, pidió que se informe públicamente quién es la empresa responsable del derrame y cuál es el estado de los mecanismos de reparación y compensación por los daños ocasionados.
Derrame reaviva debate sobre riesgos
El caso, advirtió el CEMDA, vuelve a colocar en el centro del debate los riesgos ambientales de la actividad petrolera en el Golfo de México, en momentos en que se mantienen e incluso se proyectan nuevas operaciones de exploración y extracción. La organización consideró que hechos como este no solo evidencian vulnerabilidades en la respuesta institucional, sino que también muestran la urgencia de fortalecer la vigilancia ambiental y avanzar hacia una transición energética que reduzca la dependencia de combustibles fósiles y disminuya la exposición de ecosistemas y comunidades costeras a este tipo de desastres.



