Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 14 de febrero de 2026.– Las temperaturas atípicas que azotan la zona rural de Quintana Roo ya pasaron factura al campo. En la comunidad de Pozo Pirata, la actividad apícola se encuentra bajo amenaza; el frío extremo no solo paraliza a las abejas, sino que provocó la pérdida del 10% de las colmenas en la zona.
El impacto es físico y directo: cuando el termómetro baja, las abejas entran en un estado de inactividad para conservar calor y dejan de pecorear, es decir, de salir a buscar néctar.
Alfonso Aban Tziu, subdelegado municipal, explicó que, al no haber flujo natural de alimento por la falta de floración y las condiciones climáticas, las colmenas se debilitan rápidamente.

Para evitar que las abejas mueran de hambre, los productores deben recurrir a la alimentación artificial, un recurso que hoy resulta incosteable para muchos.
Detalló que una colmena necesita hasta tres kilos de azúcar por semana, lo que implica que, para las 500 colmenas de la comunidad, se requieren 1,500 kilos de azúcar semanales.
Ante la falta de apoyos en insumos desde hace cinco años y los bajos precios de la miel, los apicultores se ven obligados a vender sus reservas a precio de remate para subsistir, quedándose sin alimento para sus propios apiarios.
Temporada atípica
Aunque en años favorables una colmena en la zona maya puede producir entre 30 y 50 kilogramos de miel, el panorama para este ciclo apícola es incierto.
Si el frío persiste, la mortandad de abejas podría aumentar, reduciendo de forma drástica la capacidad productiva de una región que depende vitalmente de esta actividad.
Los productores locales urgieron la gestión de apoyos, al menos para la adquisición de azúcar al 50 por ciento de su costo, con el fin de frenar la desaparición de colmenas y proteger el equilibrio ambiental y económico del municipio.




