Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 28 de febrero de 2026. – El Laboratorio de Análisis de Material Histórico y Misceláneo del Tren Maya, ubicado en el Museo de la Cultura Maya de esta ciudad, procesa actualmente miles de elementos arqueológicos rescatados durante la construcción de la vía ferroviaria.
El acervo abarca desde el periodo prehispánico hasta el siglo XX, lo que permite documentar distintos momentos de la historia del sureste mexicano.
El equipo de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), conformado por arqueólogos y restauradores, realiza tareas de identificación, clasificación y estudio de materiales que incluyen estucos, utensilios virreinales, aislantes de telégrafo, armas de fuego, juguetes y restos óseos.
Tras dos años de operaciones, el laboratorio ha concluido la fase de inventario y registro.
Actualmente, los especialistas se enfocan en el análisis de materiales y técnicas de manufactura para reconstruir rutas comerciales y contextos socioeconómicos de la región peninsular.
Procesos técnicos y conservación especializada
Dentro de los procesos técnicos aplicados a cada pieza se encuentran la medición y pesaje sistemático; toma de muestras de sedimentos para identificar contenidos antiguos; tratamientos de conservación y limpieza de metales, así como la reintegración de fragmentos y embalaje especializado para piezas delicadas.
Entre los objetos analizados destacan dos frascos de vidrio ámbar recuperados en el tramo 6, cerca de Felipe Carrillo Puerto.
Las inscripciones identifican su origen en Louisville, Kentucky, pertenecientes a un tónico antipalúdico a base de quinina.
Este hallazgo coincide con los registros históricos de finales del siglo XIX, cuando Quintana Roo era una zona afectada por la malaria y la fiebre amarilla.
El estudio de estos envases permite a los investigadores vincular la presencia de medicamentos extranjeros con los focos de infección detectados en las zonas tropicales durante la Guerra de Castas, aportando evidencia material sobre dinámicas sanitarias y comerciales en la región.
Transición numismática tras la Revolución
El laboratorio también custodia una colección de monedas que refleja la transición de la numismática en México.
Exceptuando una pieza de 1894, la mayoría de los ejemplares corresponden al periodo entre 1920 y 1990.
El análisis de estas piezas documenta el cambio de metales preciosos, como oro y plata, hacia metales industriales como el cuproníquel y el bronce, proceso asociado a transformaciones económicas posteriores a la Revolución mexicana.
Con estos trabajos, el INAH busca integrar la información de los siete tramos del proyecto ferroviario para ofrecer un panorama detallado sobre la vida cotidiana, el comercio y los conflictos que dieron forma al sureste mexicano a lo largo de los siglos.




