Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 28 de febrero de 2026. – La implementación del nuevo Sistema de Registro Único Agropecuario y Pesquero (SUAPQROO) por parte de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpe) enfrenta un obstáculo crítico.
Se trata de la deficiente infraestructura tecnológica en las zonas rurales del estado y aunque el sistema busca agilizar trámites, la obligatoriedad del registro digital amenaza con excluir a miles de campesinos que carecen de conectividad.
El titular de la dependencia, Jorge Aguilar Osorio, reconoció que el presupuesto actual solo permite atender a un margen de entre el 30 y 40% de los solicitantes de apoyos estatales.
Bajo este escenario de recursos limitados, la exigencia de realizar un trámite en línea para acceder a programas, como el de maquinaria agrícola con una bolsa de 10 millones de pesos, se convierte en una barrera de entrada para quienes habitan en comunidades remotas.
Pese a que la Sedarpe afirma que la mayoría de los productores posee teléfonos inteligentes, la realidad técnica en las parcelas y poblaciones rurales es distinta: la señal es intermitente o inexistente, dificultando la carga de documentos y el acceso a la plataforma.
La realidad del campo
Los datos del Censo Agropecuario 2022 del INEGI subrayan la complejidad del reto, pues según la información, existen 23 mil 164 productores en la entidad, cifra que contrasta con los 15,000 reconocidos oficialmente por la dependencia.
El 63.3 por ciento de los responsables de unidades de producción tiene más de 45 años, y un 19.3 por ciento supera los 65 años, sectores que históricamente presentan mayores dificultades en el manejo de herramientas digitales.
Para obtener el número único de productor y evitar la entrega repetitiva de documentos, los interesados deben ingresar a suap.qroo.gob.mx. No obstante, el requisito de contar con CURP en formato PDF y un correo electrónico válido representa un desafío logístico para quienes deben trasladarse a centros urbanos solo para cumplir con la fase digital.
Con este escenario la intención de modernizar el padrón estatal corre el riesgo de profundizar la exclusión productiva, consolidando una brecha tecnológica en lugar de facilitar el respaldo institucional a los trabajadores del campo más vulnerables.




