Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 14 de febrero de 2026.- La laguna de Bacalar enfrenta un riesgo de colapso ecológico debido a la falta de mantenimiento y desazolve, una situación agravada por lo que la investigadora María Luisa Villarreal Ortega denomina el “mito de los estromatolitos”.
Según la especialista, la defensa equivocada de estas estructuras ha generado una parálisis que impide realizar acciones urgentes para salvar el ecosistema.
Durante la presentación de sus libros Los microbialitos de Bacalar y El mito que gobierna a la Laguna, Villarreal Ortega, con 30 años de trayectoria en la zona, aseguró que la presencia masiva de estromatolitos en el cuerpo de agua es inexistente.
Lo que realmente abunda son microbialitos y trombolitos (piedras cubiertas por microorganismos).
La investigadora sostiene que el concepto de “estromatolito” se ha posicionado como un producto de identidad y un “capital simbólico” que facilita la obtención de fondos económicos y atención mediática, pero que carece de sustento en la mayoría de la literatura científica sobre la laguna.
Villarreal detalla que, de 24 artículos científicos revisados, solo dos mencionan estromatolitos, y sugiere que estas referencias se hicieron para elevar el nivel de los estudios de astrobiología o para conservar financiamientos.
“Cuando tenemos un mito que nos gobierna la laguna, nos polarizamos y nos paralizamos en lo que de verdad tenemos que hacer por ella”, afirmó.

La “sacralización” de estas piedras ha difundido datos que la investigadora califica de imposibles, como la afirmación de que un metro de estromatolitos captura más dióxido de carbono que 10 hectáreas de selva.
Esta percepción de las piedras como “seres espirituales milenarios” ha provocado que la población y los grupos ambientalistas se opongan a cualquier intervención física en la laguna, por temor a dañar lo que consideran el “alma” del ecosistema.
Sin embargo, esta inacción está permitiendo que el flujo de agua se detenga.
Villarreal Ortega señaló que el crecimiento de estas piedras y la acumulación de sedimentos están cerrando canales vitales, como el de Xul-Ha, los Rápidos y el Canal de los Piratas.
En el Canal de los Piratas, donde antes se nadaba, hoy el azolve permite transitar caminando debido a que el agua se ha vuelto pantanosa.

El sistema requiere mantenimiento para permitir que el agua corra libremente de sur a norte y el sector norte de la laguna presenta un azolve grave que requiere intervención inmediata.
El objetivo de la publicación de estas investigaciones es exhortar a los tres niveles de gobierno, a la comunidad científica y a los prestadores de servicios turísticos a ver la laguna de manera integral, más allá de las piedras.
La investigadora concluyó que es necesario liberarse de “cuentos” y mitos para tomar decisiones efectivas que permitan el mantenimiento del sistema lagunar, antes de que el estancamiento del agua y la petrificación de los canales causen un daño irreversible al ecosistema de los siete colores.




