TLAXCALA, Tlax., a 01 de septiembre de 2026.— Morena comienza a perfilar su disputa interna rumbo a la gubernatura de Tlaxcala en 2027, elección en la que buscará conservar el Ejecutivo estatal actualmente encabezado por Lorena Cuéllar Cisneros.
Entre los perfiles que aparecen en la carrera se encuentran Alfonso Sánchez García, presidente municipal de Tlaxcala con licencia; Ana Lilia Rivera, senadora con licencia; Carlos Augusto Pérez, diputado federal con licencia, y Raymundo Vázquez Conchas.
La sucesión vuelve además a colocar bajo escrutinio la presencia de familias que durante décadas han ocupado espacios relevantes en la política estatal.
Uno de los casos es el de Sánchez García. Su padre, Alfonso Sánchez Anaya, gobernó Tlaxcala entre 1999 y 2005, mientras que su tío abuelo Emilio Sánchez Piedras también encabezó el Ejecutivo estatal durante la década de 1970.
El documental En Tlaxcala, el poder no se gana, se hereda, difundido por MTP Noticias y basado en una investigación de la periodista Dorita Nava Flores, revisa precisamente la permanencia de distintos grupos familiares en cargos públicos.
Familias que atraviesan generaciones
El trabajo retoma elementos de la investigación académica Las familias del poder en Tlaxcala, elaborada por Nava Flores en 2017, y analiza las trayectorias de los grupos Cuéllar Cisneros, Sánchez y Ortiz.
En el caso de Lorena Cuéllar, el material recuerda que sus abuelos Joaquín Cisneros Molina y Crisanto Cuéllar Abaroa también fueron gobernadores. Actualmente, Mariana Espinosa de los Monteros Cuéllar, hija de la mandataria, ocupa la presidencia honorífica del Sistema Estatal DIF.
La investigación también aborda la trayectoria de Héctor Israel Ortiz Ortiz, gobernador entre 2005 y 2011, y de su hermano Serafín Ortiz Ortiz, ambos ligados durante años a la Universidad Autónoma de Tlaxcala y a distintos cargos públicos.
Con la sucesión de 2027 cada vez más cerca, Morena deberá definir quién encabezará su proyecto electoral. En ese proceso, junto con las trayectorias de los aspirantes, volverá a pesar la discusión sobre apellidos que han acompañado durante generaciones la vida política de Tlaxcala.




