Por Eugenio Pacheco
Chetumal, Quintana Roo, a 10 de diciembre de 2025.- Biólogos independientes lograron concretar un proyecto de reforestación de mangle a partir de la siembra y desarrollo en huertos, el cual servirá para aminorar los niveles de contaminación y evitar una mayor erosión, explicó Óscar Ramírez Rocha, biólogo y representante de la organización Ecotropical Solutions A. C.
A través de un proyecto a 12 años, biólogos chetumaleños lograron cultivar manglar y trasladarlos con éxito a la orilla de la Bahía de Chetumal, con lo que se abre la puerta a la reforestación de manglares a lo largo de toda la bahía y en toda la costa de Quintana Roo.
Ramírez Rocha destacó la problemática que se vive por la erosión que actualmente afecta a la infraestructura urbana, en donde el oleaje arrasa con banquetas en el bulevar costero de Chetumal, por lo que esta nueva técnica podrá ayudar a mejorar esta situación, además de la contaminación de las aguas.
“Tenemos que recordar que, entre más manglar, contribuimos a disminuir la contaminación. ¿Por qué? Porque por su naturaleza tiende a disminuir los niveles de contaminación”, explicó.
La presencia de contaminantes en el agua de la Bahía de Chetumal, principalmente coliformes fecales, impide que algunas zonas sean utilizadas como balnearios, según estudios del Colegio de la Frontera Sur, por lo que este proyecto abre una posibilidad para aminorar esta situación.
¿Cómo funciona?
El proyecto, iniciado en 2012, se aplicó en poco más de 20 metros en las orillas de la Bahía, comenzó con el cultivo de 40 injertos de mangle sobre el agua para estudiar los efectos que genera tenerlos, inicialmente en huertos, dentro de la misma Bahía de Chetumal.

Al ser trasladados, los cultivos se esparcieron y se observa una limpieza del ecosistema y la protección de la infraestructura urbana ante fenómenos tropicales, o en zonas donde el agua ha ganado terreno y logrado romper aceras, explicó Ramírez Rocha.
Tras 13 años, los mangles tuvieron un crecimiento de hasta cuatro metros de altura y, por su naturaleza, se esparcen fácilmente a lo largo de las costas; esto reduce los impactos ocasionados por el ecosistema, facilita la limpieza del cuerpo de agua y, a su vez, atrae fauna como aves, manatíes e incluso cocodrilos.
“Empezamos a documentar los servicios ecosistémicos que genera la presencia del manglar. Tenemos más de dos metros ganados al suelo, bien consolidados; esto no existía hace algunos años. Esta es una tecnología que puede ser replicada en varias zonas de la bahía”, añadió.
Se trata de diversas especies de mangle, como R. mangle, A. germinans y L. racemosa, que forman una franja costera vital para la protección contra la erosión y el refugio de fauna. Sin embargo, este ecosistema enfrenta amenazas por el desarrollo urbano, lo que requiere esfuerzos de conservación y reforestación activa, finalizó.




