Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q.Roo, a 06 de enero de 2026.- Las autoridades de salud del estado reportaron un incremento en los ataques de fauna silvestre, específicamente mordeduras de serpiente, las cuales aumentaron 241% durante el año pasado, afectando a 70 personas.
De acuerdo con los datos oficiales, la mayoría de los ataques involucran especies de alta peligrosidad, comunes y agresivas en la región. Se trata de serpiente nauyaca o “cuatro narices” con 58 casos reportados; cascabel con 7 casos y coralillo con 5 ataques.
A estos incidentes se sumaron cinco reportes adicionales por contacto traumático con otros animales y plantas venenosas que requirieron hospitalización especializada. La mayoría de los casos ocurrieron en las zonas rurales de Othón P. Blanco, Bacalar, José María Morelos y Felipe Carrillo Puerto.
Personal del sector salud explicó que este fenómeno no responde a un comportamiento inusual de los reptiles, sino a la expansión de la actividad humana.
“El problema principal es que el ser humano está invadiendo el hábitat natural de las serpientes para establecer nuevos centros poblacionales o zonas de cultivo; la mordedura es una reacción defensiva del animal ante la presencia humana”, afirmaron expertos de salud.
Recomendaciones
Las autoridades enfatizaron que, en un envenenamiento por mordedura de serpiente, el tiempo es el factor determinante entre la vida y la muerte, y en comunidades alejadas, los pobladores suelen recurrir a combinaciones de plantas medicinales para intentar retrasar los efectos del veneno. Si bien estos remedios forman parte de la tradición, los médicos advierten que nada sustituye al suero anti viperino.
Finalmente, invitaron a la población a evitar la manipulación de fauna y acudir de inmediato al centro de salud más cercano en caso de algún ataque. Las recomendaciones básicas de seguridad para minimizar los riesgos son utilizar botas altas si se camina en la selva o milpa, mantener los alrededores de las viviendas libres de maleza y escombros, y en caso de avistamiento, no intentar atrapar ni matar al ejemplar; alejarse lentamente.




