Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q.ROO, a 26 de enero de 2026.- Cada invierno, los cielos y jardines de Chetumal se transforman en un santuario, y alrededor de 261 especies de aves eligen el sur de Quintana Roo como refugio, huyendo de las gélidas temperaturas de Canadá y Estados Unidos.
De este total, un 20% son viajeras frecuentes que pasan aquí la temporada, mientras que un 2% solo utiliza la ciudad como una escala técnica para descansar y seguir su ruta hacia Sudamérica.
A través del Programa de Aves Urbanas de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), investigadores y ciudadanos han convertido la observación de aves en una herramienta de ciencia real, según dio a conocer, Ligia Beatriz Torres Abán, coordinadora del programa.
Explico que no se trata solo de un pasatiempo, sino que monitorear qué aves llegan a los camellones y patios de la ciudad ayuda a entender la salud de nuestro entorno.
“Las aves son bioindicadoras; si están aquí, el ecosistema está sano. Si dejan de verse, algo anda mal”, advierte la especialista.
La respuesta sobre la presencia de estas aves está en la vegetación urbana y la cercanía con la bahía, explicó la entrevistada. Los árboles de chacá, guarumo y ceiba, junto con las flores de los parques, ofrecen un buffet de insectos y frutos que permite a las aves recuperar energía sin gastar de más.
En la zona costera, el menú se extiende a peces y crustáceos para especies como patos y cormoranes, fragatas, gaviotas y garzas, así como aves playeras de largo alcance. A pesar de ser un refugio ideal, la mano del hombre pone trabas en el camino, según alertan los investigadores, al referirse a la contaminación por plásticos y restos de pesca.
Torres Abán relata un panorama crudo: “Me tocó ver una garza blanca morir por haber ingerido un cordel de pesca”. lamenta
Aunque el clima de enero y febrero es perfecto para que las aves se preparen para su regreso al norte en primavera, la falta de estudios profundos sobre la contaminación en la bahía deja una incógnita sobre el futuro de estas especies.
La meta de los observadores de Conabio al monitorear la presencia es informar a la población sobre las aves y generar conciencia para que el paso de estas viajeras por Chetumal sea constante y en mayor numero.




