Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 31 de enero de 2026.- El reciente avistamiento de ejemplares de jaguar, especialmente hembras jóvenes, encendió una chispa de esperanza sobre la supervivencia de una especie salvaje, insignia en la Costa Maya.
Mientras los desarrollos inmobiliarios y turísticos avanzan derribando vegetación sin control, organizaciones civiles y ambientalistas lanzan una propuesta para que Mahahual sea declarada zona de protección para especies silvestres.
La asociación Proyecto Aak Mahahual confirmó que los registros de jaguares en la zona no son hechos aislados, pues la presencia de estas especies, junto a monos araña, tapires y ocelotes, demuestra que la selva de Mahahual sigue siendo un corredor biológico vital.
Sin embargo, este hábitat enfrenta una amenaza doble por la fragmentación del suelo por megaproyectos y la destrucción de cuevas y cenotes que albergan especies marinas y fauna terrestre única, advirtió el biólogo de Wildlife Center A. C Roberto Rojo.
Urgen acciones concretas
El freno judicial que recientemente detuvo proyectos masivos es visto por los activistas como una oportunidad de oro, aseguró el entrevistado.
Otras organizaciones como Greenpeace México y Sálvame MX insisten en que no basta con detener las obras temporalmente; es necesario que la SEMARNAT prohíba de tajo el cambio de uso de suelo en estas áreas críticas, dijo.
Desde 2016, la asociación Jaguar Wildlife Center, trabaja en la primera línea de defensa, enfocada al seguimiento de fauna vulnerable para devolverla a su hábitat; pláticas y talleres con material didáctico para que los habitantes locales se conviertan en los principales guardianes del jaguar y otras especies.
También ofrecen datos duros que sirven como pruebas en los juzgados federales para detener proyectos considerados de riesgo.
La propuesta de decretar una zona de protección busca evitar que Mahahual se convierta en una extensión del crecimiento desmedido que ha afectado a otras partes del estado.
Los ambientalistas sostienen que proteger al jaguar es, en realidad, proteger el agua, la selva y el futuro de las comunidades que dependen de un ecosistema sano.




