Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, 3 de febrero de 2026. Desde el domingo 1 de febrero entró en vigor la veda para la captura de caracol rosado y mero en Quintana Roo, una medida confirmada por la Comisión Nacional de Pesca (Conapesca) para proteger dos de las especies más valiosas para el ecosistema marino y la economía pesquera del Caribe mexicano.
La disposición forma parte de las estrategias de conservación que buscan garantizar la reproducción y sostenibilidad de ambas especies, fundamentales para las cooperativas pesqueras y destinos turísticos del estado. Esta restricción antecede a la veda de langosta, que comenzará el próximo 1 de marzo.
La prohibición para la captura del caracol rosado estará vigente durante todo febrero, principalmente en la zona de Banco Chinchorro, una de las reservas naturales más importantes de la región. Esta área se extiende desde Punta Herrero, en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, pasando por el puerto de Mahahual, hasta el canal de Bacalar Chico, en la frontera con Belice.
El objetivo de la veda es frenar la sobreexplotación del caracol rosado, especie emblemática del Caribe, y permitir la recuperación de sus poblaciones en su hábitat natural, especialmente durante su periodo reproductivo, considerado el más importante para su conservación.

Restricción hasta marzo
En el caso del mero, que incluye variedades como la cherna, el mero indio y el abadejo, la veda se extenderá del 1 de febrero al 31 de marzo. La restricción abarca todas las aguas federales del Golfo de México y el Mar Caribe, impactando zonas pesqueras estratégicas como Holbox, Isla Mujeres, Playa del Carmen y Cozumel.
Esta medida coincide con el periodo de desove de la especie, etapa crucial para su reproducción. Estudios han identificado 59 sitios de reproducción entre Xcalak y Tulum, donde miles de ejemplares se concentran para garantizar la continuidad de la especie.
Aunque en años recientes se ha registrado una disminución en la producción, Quintana Roo se mantiene como el cuarto lugar nacional en captura de mero, con un promedio de cinco mil toneladas anuales provenientes de la región.
Se estima que más de dos mil pescadores dependen directamente de esta actividad económica, por lo que el cumplimiento de la veda es fundamental para asegurar la sostenibilidad del recurso y el sustento de las comunidades pesqueras a largo plazo.
Autoridades federales y estatales anunciaron que se intensificarán los operativos de vigilancia en los litorales del estado para prevenir la pesca ilegal, principalmente en áreas naturales protegidas como Cabo Catoche e Isla Contoy.
Conapesca advirtió que respetar los periodos de veda es indispensable para evitar la desaparición de estas especies de los mercados y la gastronomía local, además de garantizar el equilibrio ecológico en los arrecifes y ecosistemas marinos del Caribe mexicano.




