Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. ROO., a 09 de febrero de 2026.- La tierra vuelve a respirar, pues lo que comenzó como un cambio en la técnica de siembra se convirtió en una realidad tangible para miles de productores locales, como es la recuperación de la fertilidad de sus parcelas.
Tras años de dependencia de agroquímicos que erosionaron la estructura del suelo, el programa Sembrando Vida está demostrando que la agricultura orgánica no es solo una alternativa romántica, sino un modelo productivo y rentable.
Para Agustín Uc Collí, productor beneficiario del programa, el secreto está en volver a lo básico con herramientas modernas.
En su parcela, el ruido de las máquinas y el olor de los pesticidas se remplazaron por el chapeo manual y el uso de insumos elaborados por los mismos campesinos.

“Preparamos nuestra propia composta y fertilizantes líquidos con lo que la misma comunidad nos da. lo aplicamos a la tierra y a las hojas, y el cambio se nota rápido”, explica Uc Collí.
Prácticas sostenibles
Una de las prácticas que más impacto ha tenido es la eliminación de las quemas pues al dejar que los residuos vegetales se descompongan de forma natural sobre el suelo, se crea una capa de materia orgánica que retiene humedad y nutrientes, evitando la erosión que suele dejar la tierra estéril después de cada cosecha.
Este esfuerzo individual forma parte de un engranaje mucho mayor, de acuerdo con datos oficiales actualizados a enero de 2026, el impacto de estas prácticas sostenibles ya se refleja en las estadísticas,
Gracias a la recuperación de nutrientes en el suelo, se estima que para este ciclo la producción de cítricos pueda incrementarse entre 6.2 y 8.1, mientras que otros productos, como el maíz, la pitahaya, pueden tener hasta 15.8 por ciento más de producto, según cifras de los propios campesinos y los asesores del programa.
Se han reportado más de 23 millones de plantas establecidas en el estado, incluyendo especies como cedro, caoba, pino, ramón, ciricote y chico zapote.
El programa opera en miles de hectáreas, con participación de sembradores principalmente en municipios como Othón P. Blanco y Lázaro Cárdenas.
La supervisión técnica constante es la clave para que productores como Agustín no den un paso atrás. Los técnicos de Sembrando Vida no solo entregan apoyos, sino que capacitan en el manejo de nutrientes y control de plagas con métodos naturales.
El resultado es un círculo virtuoso con suelos más negros y ricos, plantas con crecimiento uniforme y alimentos más sanos para las familias mexicanas. La agricultura en Quintana Roo está dejando de ser una actividad de explotación para convertirse en una de regeneración, demostrando que para que el campo produzca, primero hay que dejar que la tierra vuelva a vivir.




