Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 21 de febrero de 2026.- En las comunidades rurales de Quintana Roo, donde la marginación y la pobreza dictan la dieta de las familias, la detección oportuna se ha convertido en la última línea de defensa contra la desnutrición.
Para Heydi Hernández García, estudiante de la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo (UIMQROO), el trabajo de campo no es solo una práctica académica, sino una intervención directa contra las carencias que marcan el futuro de la niñez indígena.
En contextos donde el acceso a servicios básicos y alimentos nutritivos es limitado, enfermedades como la anemia y la desnutrición infantil no son incidentes aislados, sino consecuencias directas de la precariedad económica.
Hernández García, alumna de octavo semestre de la Licenciatura en Salud Comunitaria, colabora actualmente con el programa Medical Mission Network, llevando brigadas de peso y talla a menores de cero a cinco años.
“No es lo mismo estudiar los indicadores en clase que estar frente a las familias y escuchar sus necesidades”, explica Heydi, quien subraya que el diagnóstico es solo el inicio de una lucha contra la desigualdad.
Hasta el momento, la joven universitaria ha detectado dos casos críticos: un niño de dos años y una niña de un año y medio con anemia, en localidades de José María Morelos. El modelo de intervención que aplica la estudiante rompe con el esquema tradicional de consulta médica, enfocándose en la proximidad social.

En ese método las brigadas regresan cada 30 o 60 días para monitorear la evolución del tratamiento y la entrega de vitaminas, la formación en la UIMQROO permite un abordaje respetuoso de las familias mayas, entendiendo sus usos, costumbres y barreras lingüísticas.
Los estudiantes actúan como puentes entre las necesidades de la comunidad y la valoración médica profesional.
La carrera de Salud Comunitaria de la UIMQROO se destaca por preparar a sus alumnos para actuar en los escenarios de mayor vulnerabilidad, explica la estudiante.
Desde los primeros semestres, los estudiantes son capacitados en educación para la salud y prevención, herramientas clave para transformar la realidad local sin desvincularse del contexto cultural de la región maya.
Para Heydi, la salud comunitaria es la oportunidad de estar “donde más se necesita”.
Su labor demuestra que, frente al olvido institucional que a veces sufren las zonas rurales, el compromiso de los estudiantes universitarios está logrando resultados tangibles, devolviendo a los niños la posibilidad de un desarrollo digno.



