Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 22 de febrero de 2026.- En el corazón de la zona maya, donde la medicina institucional a menudo se enfrenta a las barreras de la distancia y la cultura, la figura de la partera tradicional emerge no solo como una prestadora de salud, sino como la última guardiana de un saber milenario.
María Elide Chan Chan, con 51 años y 23 años de experiencia, representa hoy el relevo generacional de una labor que se resiste a la extinción en la comunidad de Sabán.
Heredera del conocimiento de su madre, quien dedicó más de dos décadas a la partería, María Elide custodia técnicas fundamentales de la medicina maya, como la “sobada” o tallada de vientre.
Este masaje no es solo un alivio físico; es un procedimiento preciso para acomodar al bebé y corregir el “desacomodo del ombligo” (círculo), malestar que provoca cansancio y dolor abdominal en las gestantes.
“Cuando se deja sin sobar a la embarazada, se siente cansada y le duelen los pies. El acompañamiento debe ser cada 15 días para asegurar que el bebé esté en la posición correcta”, explica María Elide.
A diferencia de la imagen social de la partera de avanzada edad, María Elide comenzó su oficio siendo muy joven, y con un historial de entre 30 y 40 nacimientos atendidos, se ha convertido en la referencia principal de Sabán tras el retiro de otras parteras por enfermedad.
Su labor cobra una relevancia crítica en un contexto donde la partería representa una cercanía emocional que el sistema hospitalario difícilmente puede replicar.
Es también un sistema de cuidados comunitario que ha sostenido la vida en comunidades donde, históricamente, los médicos y hospitales eran inexistentes.
Un futuro incierto
A pesar de su vitalidad, el futuro de la partería tradicional es incierto, pues actualmente ninguna de sus hijas ha optado por aprender el oficio, lo que pone en riesgo la continuidad de este conocimiento ancestral.

Sin embargo, María mantiene la esperanza en sus nietas, para evitar que la partería se convierta solo en un recuerdo.
La historia de María Elide Chan Chan es reflejo de una resistencia cultural, pues en cada sesión de masajes y en cada nacimiento que asiste late la fuerza de una tradición que se niega a desaparecer, reafirmando que la medicina tradicional maya sigue siendo un pilar fundamental en las raíces más profundas de Quintana Roo.




