Ciudad de México, a 19 de febrero de 2026.- El descubrimiento de Gerrhonotus occidentalis, una nueva especie de lagartija caimán identificada por científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), representa un hito en la investigación de la biodiversidad del país. El hallazgo, resultado de más de una década de trabajo en estados del occidente, confirma por qué México continúa siendo un referente mundial en riqueza biológica y endemismo.
México ocupa el quinto lugar mundial en número de especies animales y vegetales. Sus ecosistemas —desiertos, montañas, selvas tropicales y arrecifes— han favorecido la evolución de innumerables formas de vida, muchas exclusivas del territorio nacional. Cada nuevo hallazgo amplía el inventario biológico y refuerza el papel del país como centro clave de biodiversidad para el planeta.
El hallazgo fue encabezado por Uri Omar García Vázquez, profesor de la FES Zaragoza, en colaboración con Adrián Nieto-Montes de Oca (Facultad de Ciencias, UNAM) y John J. Wiens, investigador de la Universidad de Arizona. Durante años, esta lagartija fue considerada parte de Gerrhonotus liocephalus, hasta que diferencias sutiles en escamas y coloración motivaron una revisión exhaustiva.
Pruebas genéticas
El trabajo de campo en la Reserva de la Biosfera Chamela-Cuixmala, donde la UNAM mantiene una estación biológica, permitió reunir más de 20 ejemplares —vivos y de colecciones científicas— y obtener muestras genéticas. Con apoyo del herpetólogo Jason Jones, se confirmó que la distribución de la especie es más amplia de lo previsto, a lo largo de la vertiente del Pacífico mexicano. Los análisis genéticos y genómicos demostraron que G. occidentalis es una especie distinta, sin relación directa con G. liocephalus.
Se trata de una lagartija grande y robusta: el cuerpo mide entre 15 y 20 centímetros y la cola puede alcanzar hasta 30, con una longitud total cercana al medio metro. Presenta variabilidad notable en la coloración y diferencias sutiles entre machos y hembras, lo que dificultó su identificación. Aunque su larga cola ha generado el mito de que es venenosa, esto es falso.
Distribución y hábitat
Como indica su nombre, la especie es endémica del occidente de México y se distribuye en Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán y Guerrero. A diferencia de otras del género que habitan bosques templados de pino-encino, Gerrhonotus occidentalis vive principalmente en bosques tropicales caducifolios, con clima cálido y marcada estación seca, un rasgo distintivo dentro del grupo.
El uso de técnicas genéticas y genómicas permitió superar las limitaciones de la taxonomía basada solo en morfología, corrigiendo clasificaciones previas y revelando especies antes desconocidas. Más allá del avance científico, los investigadores subrayan la necesidad de educación ambiental: estas lagartijas no son venenosas y cumplen un papel ecológico clave al controlar poblaciones de insectos. Conocerlas es el primer paso para protegerlas; conservarlas, una responsabilidad compartida para resguardar la historia evolutiva que hace único a México.




