Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 24 de marzo de 2026.– La operatividad de la delincuencia genera pérdidas económicas anuales de 69 mil 542 pesos por habitante en Quintana Roo, informó Cristina Isabel Ibarra Armenta, presidenta de la Federación Mexicana de Economistas Colegiados (FMEC).
A nivel estatal, el costo de la violencia asciende a aproximadamente 130 mil millones de pesos, cifra que representa el 27% del Producto Interno Bruto (PIB) de la entidad.
De acuerdo con el Instituto para la Economía y la Paz, Quintana Roo se posiciona como la cuarta entidad con mayor daño económico por la inseguridad en el país, dentro de los estados con mayores índices de violencia junto a Colima, Guanajuato, Morelos y Baja California.
Durante la conferencia magistral “Costos Económicos de la Violencia”, impartida en la Universidad Autónoma de Quintana Roo (UAQRoo), Ibarra Armenta detalló que, aunque hay avances, delitos como la extorsión, secuestro, desaparición forzada y robos continúan siendo los principales factores del impacto financiero.
Las estadísticas
Un dato relevante de la FMEC señala que el 90% de los homicidios ocurren contra varones, lo que afecta el sostenimiento económico de las familias y profundiza la crisis en los hogares.
Pese a este panorama, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana reportó una reducción del 69.3% en homicidios dolosos durante el primer trimestre de 2026 en comparación con el año anterior.
Asimismo, se registró una disminución del 45% en extorsión entre julio de 2025 y febrero de 2026.
Además, del 1 de octubre de 2024 al 18 de marzo de 2026, se logró la detención de 3 mil 219 presuntos delincuentes y el decomiso de dos toneladas de droga, según informes oficiales.
Sin embargo, el Instituto para la Economía y la Paz advierte que la tendencia histórica ha sido al alza, señalando a 2024 como el año con mayor incidencia delictiva, con un incremento del 25.1%.
La especialista concluyó que, pese a avances en el combate a la delincuencia, el costo económico acumulado de la violencia sigue siendo un reto estructural para el desarrollo de Quintana Roo.



