Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, QRoo, a 19 de abril de 2026. – Un estudio académico realizado por investigadoras de las universidades de Quintana Roo (UQRoo) y del Caribe (Unicaribe) reveló que niñas y niños de cinco y seis años en el municipio de Benito Juárez plasman en sus dibujos sentimientos de miedo, amenaza y estrés, como reflejo directo del clima de inseguridad en sus entornos.
El “Diagnóstico de factores de riesgo sociales, situacionales y psicosociales”, elaborado por las doctoras Rosa Isela Fernández Xicoténcatl y Christine McCoy Cador, utilizó pruebas proyectivas donde los menores dibujaron a su familia y su entorno.
Los resultados confirman que la percepción de violencia permea la infancia temprana en sectores específicos de Cancún. El diagnóstico muestra disparidades críticas dependiendo de la zona geográfica analizada.
Zonas de alerta
Las investigadoras establecieron niveles de alerta basados en la acumulación de indicadores de riesgo en los trazos
Por ejemplo, en la región 235 se identificó nivel “crítico extremo”, pues el 100% de los dibujos analizados presentó señales de alarma; señalando el ambiente que se percibe como altamente estresante tanto en el núcleo familiar como en la comunidad.
En las regiones 251 y 249 el nivel se considera crítico con registros de 86 y 85 por ciento de indicadores de riesgo, respectivamente, con la percepción de amenaza mayor en el entorno comunitario que en el hogar, con trazos que sugieren escenas de violencia o persecución.
La región 259 arrojó nivel alto) al reportar un 67 por ciento de indicadores, con un entorno comunitario ligeramente más estable. Mientras que la región 260 quedo catalogado con nivel medio, pues presentó indicadores moderados y consistentes en ambas dimensiones.
Conclusiones y sugerencias
Las autoras subrayaron que estos hallazgos no constituyen diagnósticos clínicos individuales, sino una señal de alerta colectiva sobre el impacto psicosocial de la violencia en el desarrollo infantil.
Ante los resultados, el diagnóstico recomienda a las autoridades e instituciones educativas fortalecer el vínculo entre familia y escuela; e implementar estrategias de seguridad y contención psicológica diferenciadas por territorio, atendiendo con prioridad las zonas críticas.
La conclusión de las académicas es contundente, respecto el diseño de políticas de prevención social debe considerar la realidad psicosocial de la niñez, para evitar que el miedo se normalice como parte del crecimiento en la entidad.



