Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, QRoo, a 04 de mayo de 2026. – El anuncio sobre el presunto descubrimiento de la zona arqueológica denominada “El Jefeciño”, en el municipio de Othón P. Blanco, es utilizado como un “distractivo” ante los problemas presupuestales y operativos que enfrenta el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), afirmó el antropólogo e investigador de dicha institución, Fernando Cortés de Brasdefer.
El especialista señaló que el sitio ya era del conocimiento de los habitantes locales y campesinos de la región, quienes habrían guiado a los responsables de las obras del Tren Maya hacia el lugar.
Cuestionó que la información se difunda de manera reciente cuando los trabajos de prospección en la ruta concluyeron tiempo atrás.
Cortés de Brasdefer denunció la ausencia de un mapa o registro público detallado sobre los cientos de sitios arqueológicos localizados durante las exploraciones del proyecto ferroviario.
No es una novedad, dice
El investigador reiteró que la existencia del sitio no es una novedad para la comunidad ejidal y señaló que no se ha dado a conocer la ruta exacta de investigación ni quiénes fueron los arqueólogos responsables de las intervenciones en esos puntos específicos.
Según el antropólogo, la difusión del hallazgo busca desviar la atención pública de conflictos recientes en zonas como Teotihuacán y la falta de recursos dentro del INAH.

Respecto a la participación de investigadores locales en estos trabajos, el antropólogo aclaró que muchos especialistas se mantuvieron al margen para evitar ser partícipes de posibles afectaciones al patrimonio.
“Nosotros no participamos en ese tipo de cosas porque no destruimos, nosotros preservamos. Siempre nos opusimos a que se afectaran los monumentos arqueológicos”, enfatizó.
Finalmente, el investigador subrayó que, aunque se desconoce el grado de impacto real que el Tren Maya pudo tener sobre “El Jefeciño”, resulta indispensable consultar a los campesinos del ejido para obtener información fidedigna sobre el estado original del sitio y evitar el uso de estos vestigios con fines mediáticos.




