Por Staff
CHETUMAL, QRoo, a 11 de mayo de 2026.- La tensión crece en el sur de Quintana Roo. Productores cañeros de la Ribera del Río Hondo mantienen bloqueada la salida de azúcar del Ingenio San Rafael de Pucté para exigir que el excedente nacional sea exportado y evitar un desplome en el precio del endulzante que, aseguran, podría hundir aún más la economía de miles de familias de la región.
El movimiento forma parte de una protesta nacional que ya alcanza al menos 45 ingenios azucareros del país y que busca presionar a industriales y autoridades federales para retirar del mercado interno la sobreproducción de azúcar generada durante la zafra 2025-2026.
En el caso del Ingenio San Rafael de Pucté —uno de los motores económicos más importantes del sur de Quintana Roo— los productores advirtieron que mantendrán el bloqueo hasta obtener garantías de que se cumplirá con las cuotas de exportación al mercado internacional.
“Tenemos que sacar el azúcar para no seguir saturando el mercado. Cuando hay demasiado producto, el precio se desploma y todos perdemos”, señaló Benjamín Gutiérrez Reyes, presidente de la Asociación de Productores Cañeros A.C.
Aunque los accesos para camiones permanecen cerrados, la molienda dentro del ingenio continúa operando para evitar afectaciones mayores en plena recta final de la zafra.
La situación preocupa especialmente en la Ribera del Río Hondo, donde la actividad cañera representa la principal fuente de ingresos para miles de productores, cortadores, transportistas y comerciantes. Tan solo en la zona cañera del sur de Quintana Roo participan más de tres mil productores distribuidos en decenas de ejidos.
Sobreproducción y deudas
Los líderes cañeros aseguran que el sector enfrenta una tormenta perfecta: caída del precio del azúcar, altos costos de producción, deudas acumuladas y una sobreproducción nacional que amenaza con volver incosteable la actividad.
De acuerdo con los productores, entre el 80 y 90 por ciento de los cañeros de la región se encuentran actualmente en cartera vencida, situación que ha encendido las alertas en comunidades que dependen casi por completo de la agroindustria azucarera.
Además, la crisis ocurre después de años complicados para el campo cañero del sur de Quintana Roo. La zafra anterior fue considerada una de las peores en décadas debido a afectaciones por sequía, lluvias extremas, inundaciones y enfermedades como el hongo Fusarium, que golpearon severamente la producción.
Actualmente aún quedan por cosechar cerca de 250 mil toneladas de caña, cuya recolección se prevé concluir a mediados de junio. Mientras tanto, los productores insisten en que no liberarán las bodegas hasta que exista una respuesta concreta por parte de los industriales y del Gobierno federal.




