Por Staff
CHETUMAL, QRoo., a 26 de mayo de 2026.- Una singular urna funeraria zoomorfa recuperada durante los trabajos de salvamento arqueológico del Tramo 7 del Tren Maya volvió a colocar en el centro de atención la complejidad del pensamiento espiritual de los antiguos mayas de la península de Yucatán.
La pieza, restaurada recientemente por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia, fue localizada en un contexto ritual al oeste de la comunidad de Nicolás Bravo, en el municipio de Othón P. Blanco, y destaca por representar un ave nocturna, posiblemente relacionada con simbolismos de muerte, guerra y tránsito al inframundo.
De acuerdo con el arqueólogo Ramón Carrillo Sánchez, coordinador del salvamento arqueológico del tramo, los búhos y otras aves nocturnas tenían una profunda carga simbólica entre los mayas prehispánicos, al ser considerados guías hacia la vida después de la muerte y entidades asociadas con prácticas adivinatorias.
La urna fue elaborada con arcilla mediante técnicas de enrollado, modelado y engobe, y por sus características estilísticas habría sido creada durante el Periodo Clásico maya, entre los años 600 y 900 d.C.
¿Qué contenía la urna?
Especialistas consideran que la pieza pudo contener restos óseos o cenizas de un personaje de élite, debido a que apareció acompañada de materiales cerámicos, líticos y malacológicos dentro de un contexto funerario de alto valor simbólico.
Tras su recuperación, la urna fue trasladada al laboratorio del INAH instalado en el Museo de la Cultura Maya, donde especialistas realizaron trabajos de limpieza, reintegración cromática y estabilización estructural para garantizar su conservación.
Además del proceso de restauración, la pieza fue digitalizada mediante técnicas de fotogrametría, permitiendo crear un modelo tridimensional que facilitará futuras investigaciones y posibles exhibiciones públicas sobre la cosmovisión funeraria maya.





