Por Staff
PLAYA DEL CARMEN, QRoo., 16 de julio de 2026.- Un conjunto de restos humanos localizado a más de 40 metros de profundidad en el cenote Yaakun, en Playa del Carmen, podría aportar nueva información sobre los antiguos habitantes de la región. El hallazgo, encabezado por especialistas del INAH, permitió identificar a una posible mujer joven, a quien los guardianes del sitio llamaron Yatzil, en honor al significado del nombre del cenote: “amar”.
La investigación comenzó tras una denuncia presentada por los custodios del lugar, quienes recibieron reportes de buzos especializados sobre la existencia de materiales arqueológicos en el fondo del cenote. Después de revisar mapas, registros y coordenadas, el equipo de la Subdirección de Arqueología Subacuática inició una campaña de exploración que confirmó la presencia de un importante contexto arqueológico.
Las inmersiones revelaron dos concentraciones de materiales. En una de ellas se localizaron restos óseos humanos junto con huesos de un animal, mientras que en otra aparecieron tres ollas globulares, una completa y dos fragmentadas, cuya manufactura coincide con la tradición cerámica maya de la Costa Oriental, lo que apunta a una antigüedad correspondiente al Posclásico Tardío.
Una joven y un legado oculto
Los estudios osteológicos preliminares indican que Yatzil tenía entre 18 y 25 años al momento de su muerte. Sin embargo, los investigadores señalaron que aún es prematuro determinar su filiación cultural o establecer una cronología definitiva, ya que será necesario obtener una muestra dental que permita realizar análisis de ADN, previstos para una segunda temporada de investigación en 2027.

Además del valor científico del hallazgo, el proyecto busca proteger el sitio frente a posibles actos de saqueo, vandalismo o alteraciones ocasionadas por actividades recreativas. Para ello, el INAH implementará medidas de delimitación y trabajará de manera coordinada con los propietarios del predio y con las comunidades de buceo para garantizar que los vestigios permanezcan en su contexto original.
Las condiciones de temperatura, profundidad y estabilidad del agua han favorecido una conservación excepcional de los materiales, convirtiendo al cenote Yaakun en un laboratorio natural para comprender mejor la historia de la región. Con este proyecto, el INAH reafirma su compromiso con la protección del patrimonio arqueológico subacuático de Quintana Roo y con la investigación de los secretos que aún permanecen ocultos bajo las aguas de la Península de Yucatán.




