Por Staff
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., 24 de julio de 2026.– Un hallazgo arqueológico realizado en Calakmul está transformando el conocimiento sobre el origen de la escritura maya. Investigadores identificaron un signo calendárico plasmado en un mural fechado entre 400 y 200 a.C., lo que constituye la evidencia más temprana de comunicación escrita encontrada hasta ahora en esta antigua ciudad y la coloca entre los principales centros culturales del Periodo Preclásico Tardío.
El descubrimiento fue presentado por el investigador Daniel Salazar Lama, especialista en iconografía e historia del arte maya, quien coordina un proyecto internacional desarrollado en colaboración con Archaïos, el Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, la Fundación Stresser-Péan y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). De acuerdo con el especialista, el mural representa al héroe mitológico Juun Ajaw cazando a una criatura acuática y contiene un marcador correspondiente al calendario ritual de 260 días, un elemento que confirma el uso temprano de la escritura en Calakmul.
Esto encontraron
El mural, de 1.90 metros de ancho por 1.70 metros de alto, fue descubierto durante el Proyecto Arqueológico Calakmul, encabezado por el arqueólogo Ramón Carrasco Vargas. Debido a su delicado estado de conservación, la pieza fue trasladada en 2005 a la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural, donde permanece resguardada. Mediante herramientas de fotogrametría, procesamiento digital de imágenes y reconstrucción gráfica fue posible recuperar detalles que no eran visibles a simple vista.
Los análisis también permitieron replantear la cronología del edificio donde se localizó la pintura. Aunque originalmente se fechó alrededor del 400 a.C., nuevas evidencias arqueológicas, arquitectónicas y estilísticas sugieren que el mural fue elaborado entre 400 y 200 a.C., una propuesta que aún deberá confirmarse mediante nuevas muestras para obtener una datación más precisa.
Además de aportar información sobre el desarrollo de la escritura, el estudio ofrece nuevas pistas sobre la cosmovisión maya. La pintura fue realizada en el interior de una bóveda con forma de cueva, espacio considerado sagrado por los antiguos mayas al asociarlo con el origen del cosmos, las deidades y los ancestros. Los especialistas consideran que el recinto pudo funcionar como escenario de ceremonias religiosas o rituales vinculados al dios del maíz, mientras que la fecha calendárica habría sido incorporada posteriormente para registrar un episodio mítico protagonizado por Juun Ajaw.




