Por Staff
CHETUMAL, Q. Roo., a 27 de agosto de 2026.- La curiosidad y el aprendizaje se convirtieron en los protagonistas de un curso de verano diferente, cuando 23 estudiantes de nivel básico visitaron los laboratorios de Conservación y Restauración de Chetumal (LCRC) y de Análisis de Materiales Históricos y Misceláneos (LMHM), adscritos al Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Maya (PSATM), para conocer de cerca el trabajo de quienes protegen el patrimonio cultural.
La actividad fue posible gracias a la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en conjunto con el Instituto de la Cultura y las Artes de Quintana Roo (ICA), como parte del curso de verano “Ko’one’ex kanik”, que en maya significa “Vamos a aprender”, de la Escuela Estatal de Danza del ICA. Por primera vez, especialistas de ambos espacios recibieron a estudiantes de entre 11 y 14 años, quienes observaron los procesos de intervención y análisis de objetos recuperados durante las excavaciones arqueológicas realizadas con motivo de la construcción del Tren Maya.
Una clase de historia fuera del aula
La coordinadora del LCRC, Mariela Saraí Carrillo Díaz, explicó que la iniciativa surgió del interés por visibilizar el trabajo de las áreas del PSATM, especialmente el relacionado con la restauración, una profesión que, consideró, es de las menos conocidas entre niñas y niños. Para acercarlos a esta labor, especialistas mostraron un patolli recuperado en el sitio arqueológico Banco El Tigre, en Calakmul, Campeche, en 2023. Se trata de un tablero de juego maya plasmado en estuco, considerado una pieza poco común y de gran valor científico.
Durante el recorrido, las y los estudiantes conocieron algunos de los procesos de limpieza, registro de fragmentos, clasificación de piezas, reposición de faltantes, resanes, pruebas de mortero y microexcavaciones. Actualmente, el LCRC resguarda 1,163 objetos prehispánicos de cerámica, lítica, materiales malacológicos y elementos arquitectónicos, procedentes de los tramos 6 y 7, frentes 1 y 2 del Tren Maya. La mayoría corresponde a los periodos Clásico (200/250-900 d.C.), además del Preclásico Tardío y Posclásico.
La ciencia detrás de cada pieza
En el LMHM, la subdirectora Kenia Monserrat Chávez Cruz explicó que el laboratorio resguarda objetos de vidrio, metal, plástico, estuco y materiales orgánicos, como madera y semillas, correspondientes a distintas temporalidades y relacionados con acontecimientos históricos y sociales de la región, desde la época prehispánica hasta nuestros días. La visita permitió conocer cómo llegan los materiales, cómo se clasifican y de qué manera incluso un pequeño fragmento puede aportar información sobre la manufactura, evolución y utilidad de los objetos.
Uno de los ejemplos que más llamó la atención fue la colección numismática, integrada por piezas que van de 1894 a 1993, con las cuales los estudiantes pudieron observar los cambios en los diseños, valores monetarios y materiales utilizados en las monedas, así como la evolución de las formas de intercambio hasta llegar a un sistema de pago regulado y estandarizado. El LMHM cuenta con 1,505 registros provenientes de los tramos 1 al 7 del Tren Maya, en Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Para las especialistas, acercar estos conocimientos a niñas y niños representa una oportunidad para despertar su interés por la ciencia, la historia y la conservación del patrimonio.




