CIUDAD DE MÉXICO, a 7 de octubre de 2026.— La ruta que sigue el aguacate mexicano desde los huertos hasta las empacadoras que lo envían a Estados Unidos estará sometida a nuevos controles fiscales, sanitarios y laborales a partir del 31 de diciembre de este año.
Entre los principales cambios, las compras realizadas por empresas empacadoras únicamente podrán ser deducibles del Impuesto sobre la Renta (ISR) cuando el fruto proceda de huertos certificados, haya sido adquirido directamente al productor y la operación cuente con un Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) expedido por el propietario, usufructuario o poseedor del predio.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural dio a conocer las nuevas condiciones después de que el Servicio de Administración Tributaria incorporó el criterio normativo 60/ISR/N a la Resolución Miscelánea Fiscal para 2026.
La modificación fue publicada el pasado 2 de octubre en el Diario Oficial de la Federación y está dirigida a las empacadoras que exportan aguacate a Estados Unidos, un mercado valuado en aproximadamente 3 mil 500 millones de dólares.
Más controles sobre el origen del fruto
Las empresas deberán demostrar también el cumplimiento de los requisitos fitosanitarios establecidos por Agricultura y supervisados por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
Esto implica conservar la documentación que permita acreditar tanto el origen de la fruta como la operación de compra utilizada para efectos fiscales.
Las disposiciones fiscales se relacionan con otro acuerdo publicado en el DOF el 1 de octubre, mediante el cual se determinó que el aguacate fresco para exportación debe proceder exclusivamente de huertos certificados y ser enviado directamente desde esos predios a las empacadoras.
El esquema busca reducir la participación de intermediarios informales y aumentar la trazabilidad del producto antes de su salida del país.
A estos controles se añadirá la incorporación de la cadena del aguacate al Certificado Laboral para la Agroexportación (CLA), en coordinación con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
Ese mecanismo permitirá acreditar el cumplimiento de obligaciones laborales y de seguridad social dentro de las cadenas productivas destinadas a los mercados internacionales.
Con los cambios, las empacadoras enfrentarán desde finales de diciembre una revisión más amplia de sus operaciones. Para obtener beneficios fiscales deberán demostrar no sólo de quién compraron el aguacate, sino también que el fruto salió de un huerto certificado y que la operación quedó debidamente documentada.




