Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 23 de enero de 2026.- La Bahía de Chetumal se consolida como un paraíso para la ciencia y el turismo de aventura tras confirmarse que alberga el agujero azul más profundo del planeta y otras formaciones subacuáticas similares pero menos profundas.
Lo que antes se conocía localmente como simples “pozas”, hoy tiene al mundo científico con los ojos puestos en el sur de Quintana Roo al confirmase por Investigadores del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) que esta bahía es un sistema kárstico único, hogar de formaciones submarinas que desafían lo conocido, incluyendo al coloso Taam Ja’.
Con una profundidad de 423.6 metros, Taam Ja’ ha sido reconocido oficialmente como el agujero azul más profundo del mundo, al superar por mucho al famoso Sansha Yongle en China de 301 metros, y deja atrás los 123 metros del emblemático Gran Agujero Azul de Belice.
Esta estructura circular, con paredes casi verticales y un abismo que parece no tener fin, no solo es un hito geográfico, sino un portal a ecosistemas desconocidos.

Pero Taam Ja’ no está solo, pues recientemente los científicos han identificado y mapeado otras tres formaciones clave que enriquecen este paisaje submarino. Se trata de Ch’och Ja’ (Agua Salada) que destaca por su enorme extensión de más de 33 mil metros cuadrados, equivalente a cuatro campos de fútbol.
Lool Ja’ (Flor de Agua) con un volumen impresionante de más de un millón de metros cúbicos de agua; y Xaman Ja’ (Agua del Norte) una pieza más de este aun inexplorado rompecabezas hidrológico.
Investigan red subterránea
Más allá de las cifras, estos agujeros son “cápsulas del tiempo”, dado que en su interior habitan microorganismos capaces de producir extremoenzimas, sustancias con un valor incalculable para la biotecnología médica e industrial.
Sin embargo, el descubrimiento también abre una puerta al turismo sustentable y de exploración.
El Gran Agujero Azul de Belice atrae a miles de buzos y entusiastas de la naturaleza cada año, por lo que el complejo de la Bahía de Chetumal tiene el potencial de convertirse en un imán para el turismo científico y de aventura impulsando la economía local bajo un esquema de conservación estricta.
El equipo liderado por investigadores como Juan Carlos Alcérreca y Laura Flórez Franco ahora busca determinar si existe una interconexión entre estos gigantes. Los desprendimientos de roca y la mezcla de aguas sugieren que podríamos estar ante una red subterránea mucho más compleja de lo imaginado.
Con publicaciones en revistas de prestigio mundial como Frontiers in Marine Science, Chetumal deja de ser solo una frontera administrativa para convertirse en la nueva frontera de la exploración oceánica.




