Ernesto Ruffo llegó a confesar que en su relación con la administración del expresidente Carlos Salinas de Gortari, durante su primer año al frente del gobierno de Baja California “fue una luna de miel”.
La detención de Ernesto Ruffo es un golpe directo a la oposición, del pasado reciente y actual. La bola pegó en tres bandas. Y los daños colaterales tocan al PRI, PAN por obviedad, y al nuevo partido Somos México.
La FGR informó recientemente sobre la detención de Ruffo Appel como parte de una investigación contra una presunta red de huachicol fiscal, en la que inicialmente se ejecutaron 25 órdenes de aprehensión y que, de acuerdo con la autoridad, provocaría un daño superior a 4 mil millones de pesos a la Hacienda Pública.
Sin embargo, en la política no hay coincidencias. El acelerado avance de los tiempos electorales se mezclan de manera inevitable y se aprovechan para mostrar los errores y debilidades de la oposición. Tanto de ayer como la actual.
Por un par de años, al inicio de los 90, a Ernesto Ruffo se le consideró uno de los primeros personajes impulsores de la transición democrática. La historia comienza a hacer un revelado de las actividades de su pasado y tampoco escapa a sospechas. Claudio Ruffo, su controvertido hermano menor levantó ámpula, en los años 90, cuando se le relacionó con actividades ilícitas. En esa época Jaime Bonilla, el actual integrante del PT y dueño del diario Bajacalifornia, pidió públicamente que se investigaran los presuntos vínculos de Claudio con el cártel de Tijuana.
Sin embargo, en su momento, Ernesto Ruffo llegó a confesar que en su relación con la administración del expresidente Carlos Salinas de Gortari, durante su primer año al frente del gobierno de Baja California “fue una luna de miel”.
Por ello, es que su detención está cargada de mensajes. Al PRI y PAN se les estigmatiza con su pasado en los acuerdos para darle legitimidad histórica al fraude electoral de 1988. La relación entre ello y la actual beligerancia en la narrativa de PRIAN, refuerza en el colectivo la idea de la existencia de un pacto perverso. Eso enciende las hornillas de la polarización política necesaria en la entidad en esta temporada de efervescencia política alrededor de la gobernadora.
Al PAN de Jorge Romero le toca defender al personaje histórico, pero que ya no es un panista con militancia activa. Aún así, el descalabro toca los elementos más significativos de lo que es el PAN. De nueva cuenta, la percepción por encima del contexto.
Y para dar el tercer golpe de banda, Ruffo Appel formó parte de la creación y consolidación del nuevo partido político Somos MX, dirigido por Guadalupe Acosta Naranjo. Es decir, el partido de reciente creación y considerado la opción política más crítica a la cuatroté queda en un papel de ser parte del mismo papel de la vieja oposición.
Es decir, en el caso de Ruffo Appel, la oposición quedó desarmada. La imagen de Ernesto Ruffo utilizada como bandera del pasado turbio del priismo, los arreglos del panismo para dejar de ser oposición y convertirse en el ariete de la transición democrática y la nueva fuerza política de Somos MX, entra en el mismo costal.




