El caso de Bonilla no es el primer escándalo para el partido de Alberto Anaya. Hace unas semanas, la exhibición del “pasado perturbador” de Leonardo Almaguer, diputado y coordinador legislativo de los petistas en Jalisco
La caída política de Jaime Bonilla, exgobernador de Baja California, forma parte del efecto dominó sobre el Partido del Trabajo. Su vinculación a proceso penal por peculado, abuso de autoridad y uso ilícito de atribuciones y facultades, forma parte de los expedientes negros existentes, de militantes activos en las filas del partido de Alberto Anaya.
La exhibición de los personajes torvos en la estructura del Partido del Trabajo inició. El exgobernador y exsenador de Morena, actual dirigente estatal del Partido del Trabajo, enfrenta cargos por presuntos actos de corrupción durante su mandato como gobernador de Baja California, relacionados con la contratación de una empresa para construir una planta de energía solar.
Y es que el contrato convenido por el gobierno del estado con la empresa regiomontana Next Energy para la producción de energía y la compra de esta por parte del gobierno de Bonilla para abastecer en esta materia el acueducto que lleva el líquido de Mexicali a Tijuana y Rosarito se llevó a cabo por parte del ahora petista sin tener facultades para ello. Además la empresa carecía de los permisos federales para realizar los trabajos contratados. Aún así se violentó la ley al estilo Bonilla.
En este enredo se trató de un contrato leonino contra el gobierno, ya que la administración de Bonilla se vería obligada a llevar a cabo una obra estimada en 12 mil millones de pesos y en caso de rescindir el contrato el gobierno del estado estaría obligado a pagar una multa de 6 mil millones de pesos. De esta manera, tanto Bonilla como su secretario general, Amador Rodríguez Lozano armaron un complejo tinglado para que se beneficiara a la empresa y los resultados salen a relucir ahora.
El caso de Bonilla no es el primer escándalo para el partido de Alberto Anaya. Hace unas semanas, la exhibición del “pasado perturbador” de Leonardo Almaguer, diputado y coordinador legislativo de los petistas en Jalisco, también exhibió la falta de controles para erigirse como el partido impoluto y representante de la cuatroté.
De acuerdo con los datos filtrados, Almaguer Castañeda “estuvo preso por delincuencia organizada” tras ser detenido en septiembre de 2004 y recluido en Puente Grande, acusado de robo y delincuencia organizada. Esos antecedentes son suficientes para entender que el PT carece de “autoridad moral” para erigirse como la izquierda lopezobradorista por excelencia.
Ahora, el expediente de Bonilla abona a la caída en la credibilidad del Partido del Trabajo. En este espacio se advirtió que los petistas tienen en sus filas personajes insostenibles por su pasado y es momento de aprovechar la coyuntura política para la exhibición de sus expedientes culposos. La filtración sobre de Leonardo Almaguer fue la primera de un voluminoso paquete de expedientes listos para darse a conocer y llegó el tiempo.



