Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 10 de enero de 2026.- Ante la creciente incertidumbre climática que afecta las cosechas de maíz de temporal, campesinos de la alcaldía de Tihosuco en la zona maya han encontrado en el cultivo de tubérculos y hortalizas una estrategia clave para garantizar la soberanía alimentaria y la estabilidad económica de sus familias.
Luis Miss, representante de productores locales destacó que, este año, la producción de jícama y camote ha sido particularmente abundante. Estos cultivos forman parte del sistema tradicional de milpa, que funciona como un “seguro de vida” para el campesino cuando las lluvias irregulares ponen en riesgo el grano principal (el maíz),, por lo que la diversidad de la siembra asegura el sustento.
A través de esta variante emergente se permite que, al término del ciclo agrícola, la comunidad no solo disponga de alimentos para el autoconsumo, sino también de excedentes para su comercialización, principalmente en frijol y maíz, camote, jícama y yuca, así como calabazas y chiles. Además de asegurar la mesa, la venta de estos productos genera un flujo de efectivo vital para la región.
Los productores de Tihosuco, comunidad ubicada estratégicamente en la ruta hacia Valladolid, ofrecen sus cosechas a precios accesibles para el consumidor y justos para el campo, como ejemplo Luis Miss citó que el precio de la jícama alcanza los 10 pesos por pieza y el camote hasta 30 pesos por kilo.
“Estos cultivos nos permiten mantener la soberanía alimentaria. Si el maíz falla, tenemos el camote y la jícama para salir adelante y generar ingresos”, señalaron los productores.
Tihosuco se localiza a aproximadamente una hora de la cabecera municipal de Felipe Carrillo Puerto, sobre la carretera a Valladolid.
La venta directa de estos productos al pie de carretera y en mercados locales se ha convertido en una parada obligada para quienes transitan por la zona, fortaleciendo el comercio regional.




