Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, 19 de febrero de 2026.– Con el proceso electoral concurrente de 2027 en el horizonte, el Instituto Electoral de Quintana Roo (IEQROO) y el Instituto Nacional Electoral (INE) iniciaron el diseño de una estrategia de evolución institucional sustentada en la incorporación de nuevas tecnologías.
La consejera presidenta del IEQROO, Rubí Pacheco Pérez, participó en las mesas de trabajo “Tecnología y Democracia”, espacio donde se definieron los pilares técnicos que buscarán blindar y agilizar la jornada en la que se renovarán la gubernatura, los 11 ayuntamientos y el Congreso del Estado, además de cuatro diputaciones federales en la elección intermedia organizada por el INE.
De acuerdo con lo expuesto en el encuentro técnico, uno de los ejes prioritarios será el reforzamiento de la infraestructura digital, con el objetivo de proteger los sistemas de resultados y bases de datos ante posibles amenazas o ataques externos.
El propósito es garantizar la integridad del voto y la confiabilidad tanto de los resultados preliminares como de los cómputos definitivos, bajo estándares más robustos de ciberseguridad y auditoría informática.
Inteligencia Artificial
Otro componente estratégico contempla la capacitación especializada del personal electoral en herramientas de inteligencia artificial, orientadas a optimizar la función operativa y el procesamiento de grandes volúmenes de información, sin comprometer datos personales ni la legalidad de los resultados.
La actualización de sistemas y aplicaciones administrativas también forma parte del plan, con miras a elevar los niveles de transparencia institucional y reducir los tiempos de respuesta en cada etapa del proceso.
Implementación escalonada
El despliegue tecnológico comenzará desde las fases preparatorias: en octubre para diputaciones federales y en enero para cargos locales. Durante el encuentro participaron especialistas en informática y estadística del IEQROO, quienes intercambiaron mejores prácticas con el INE en materia de auditoría y protección de sistemas.
Con esta estrategia, ambas instituciones buscan consolidar una democracia digitalizada, donde la tecnología no solo agilice el conteo de votos, sino que ofrezca certeza absoluta sobre la inviolabilidad de la decisión ciudadana en las urnas.




