CHETUMAL, Quintana Roo, a 01 de febrero de 2026.— La realidad para los más de 40 mil perros en situación de calle que deambulan por Chetumal no cambiará en el corto plazo, pese a los esfuerzos del Centro de Atención Canina y Felina (CAC) por expandirse.
La falta de infraestructura obliga a las autoridades a dejar a la gran mayoría de estos animales en la vía pública, priorizando únicamente el retiro de aquellos que representen un peligro real para la población.
El director de Salud de Othón P. Blanco, Erick Alexander López Cruz, reconoció que el centro opera actualmente por encima de su capacidad, ya que, con apenas 12 jaulas disponibles, alberga actualmente a 20 animales.
Esta cifra evidencia el hacinamiento y la insuficiencia de recursos para enfrentar lo que ya se reconoce como un grave problema de salud pública para la comunidad de Chetumal.
Aunque recientemente se construyeron cinco espacios adicionales, López Cruz señaló que “existe una gran problemática por la falta de espacios, pero se está atendiendo”.

Buscan ampliar instalaciones
El objetivo a corto plazo es lograr la ampliación del predio para construir hasta 30 nuevos espacios o jaulas de resguardo. Sin embargo, frente a los miles de perros que permanecen en las calles, esta cifra sigue siendo considerada como insuficiente, reconoció el funcionario.
Debido a esta crisis de espacio, la dinámica de control animal ha cambiado drásticamente. Atrás quedaron los años en los que la llamada “perrera” realizaba recorridos generales para retirar animales de la ciudad.
Actualmente, el CAC opera bajo un esquema de atención selectiva, en el que solo se retiran animales con reportes de mordeduras o aquellos que representen un riesgo inminente para la sociedad.
Esto significa que decenas de miles de perros que no muestran agresividad continuarán viviendo en las calles de la capital del estado.
“Se levantan los que pudieran ser peligro para la sociedad; los que no representen un riesgo, continuarán libres en las calles de manera indefinida”, admitió el funcionario.
La presencia masiva de fauna callejera no solo representa un tema de bienestar animal, sino que también constituye un foco de infección y riesgo sanitario que las autoridades apenas logran contener.
Aunque el director de Salud confió en poder dar “buenas noticias” durante este año respecto a la ampliación del centro, la realidad presupuestal y de espacio obligará a los chetumaleños a seguir conviviendo con una población canina que supera ampliamente la capacidad de respuesta del gobierno municipal, concluyó.



