CHETUMAL, Q. Roo., a 24 de junio de 2026.– La inflación en México se ubicó en 3.55% anual durante la primera quincena de junio, una cifra menor a la registrada en el mismo periodo del año pasado, cuando alcanzó 4.51%, de acuerdo con datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). El resultado representa una señal positiva para las familias, ya que refleja una menor presión sobre los precios de productos y servicios de uso cotidiano.
El indicador acumula tres quincenas consecutivas de reducción en su tasa anual, lo que confirma una tendencia de moderación en el aumento de precios observada durante las últimas semanas. Además, en comparación con la quincena previa, el índice general registró una disminución de 0.11%, algo poco común para este periodo del año y que estuvo impulsado principalmente por el abaratamiento de varios alimentos frescos.
Los productos que más bajaron
Entre los productos que ayudaron a aliviar el gasto familiar destacaron el jitomate, cuyo precio cayó 23.98%; el chile poblano, con una reducción de 28.33%; el huevo, con una baja de 4.51%; además del chile serrano, la uva y los plátanos, que también registraron descensos importantes. En conjunto, las frutas y verduras mostraron una disminución de 5.24% respecto a la quincena anterior, lo que contribuyó de manera importante a contener la inflación.
No todos los productos siguieron la misma tendencia. El aguacate aumentó 18.51%, el transporte aéreo subió 13.75%, los hoteles 8.73% y la papa 5.76%, mientras que los servicios turísticos y los alimentos preparados también registraron incrementos. Estos ajustes estuvieron relacionados con la temporada vacacional de verano y con movimientos en la oferta de algunos productos agrícolas.
Canasta básica muestra señales favorables
Otro dato relevante es que la canasta de consumo mínimo, integrada por productos y servicios esenciales para los hogares, registró una caída quincenal de 0.37% y un incremento anual de 3.30%, por debajo de los niveles observados un año atrás. Esto significa que, aunque los precios siguen siendo más altos que hace un año, el ritmo de aumento continúa desacelerándose, lo que podría traducirse en un mayor alivio para la economía familiar durante los próximos meses.




