OAXACA, Oax., a 25 de junio de 2026.- Entre montañas cubiertas de neblina y bosques de difícil acceso, la Sierra Mazateca de Oaxaca volvió a convertirse en escenario de un hallazgo científico de gran importancia. Un equipo de especialistas identificó tres especies de salamandras que hasta ahora eran desconocidas para la ciencia, un descubrimiento que amplía el conocimiento sobre la biodiversidad mexicana y pone de relieve la necesidad de conservar estos ecosistemas.
La investigación fue encabezada por Víctor Hugo Jiménez Arcos, profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con la participación de investigadores del Instituto de Biología de la UNAM y del New York City College of Technology. Los resultados fueron publicados en la revista científica Vertebrate Zoology, después de que los ejemplares fueran analizados mediante comparaciones anatómicas y estudios de filogenia molecular que confirmaron que correspondían a especies nunca antes descritas.
Los ejemplares fueron localizados en los bosques nublados del Cerro Rabón, un área reconocida por su riqueza biológica. El proyecto comenzó con el objetivo de documentar la fauna presente en esa región, pero el trabajo de campo permitió registrar organismos que representan una incorporación al catálogo mundial de anfibios.
Tres especies únicas y bajo amenaza
Las nuevas salamandras fueron nombradas Pseudoeurycea euguii, Pseudoeurycea parraoleae y Pseudoeurycea natsii. La primera rinde homenaje a Euguii Roy Martínez Pérez, joven oaxaqueño que dedicó parte de su vida a la conservación de los bosques nublados; la segunda reconoce la trayectoria de la investigadora Gabriela Parra Olea, especialista mexicana en anfibios; mientras que la tercera adopta un nombre del idioma mazateco: Na tsií, que significa “reina de la lluvia”, en reconocimiento a las comunidades de San Martín Caballero y Rancho Guadalupe, cuyos habitantes han preservado importantes extensiones de bosque.
Aunque comparten el mismo entorno, cada especie desarrolló adaptaciones distintas para sobrevivir. Una pasa la mayor parte de su vida bajo tierra, otra se desplaza entre rocas y grietas, mientras que la tercera habita principalmente en árboles cubiertos por musgos, bromelias y orquídeas. Todas pertenecen al grupo de las salamandras sin pulmones, por lo que realizan gran parte de su respiración a través de la piel, condición que las hace especialmente sensibles a la contaminación y a las alteraciones ambientales.
Los investigadores señalaron que las tres especies únicamente han sido registradas en una pequeña porción de la Sierra Mazateca, por lo que actividades como la tala, los incendios forestales, la expansión agrícola, la apertura de caminos, el cambio climático y las enfermedades emergentes representan amenazas para su permanencia. Debido a esa distribución limitada, consideran que podrían cumplir los criterios para ser incluidas en categorías internacionales de alto riesgo de extinción.
Además de su aporte científico, el descubrimiento refleja el valor del trabajo conjunto entre investigadores, estudiantes y comunidades locales, cuyo conocimiento y colaboración hicieron posible documentar especies que permanecieron ocultas durante años y que hoy enriquecen el patrimonio natural de México.




