Por Staff
Ciudad de México, a 22 de enero de 2026.- Mientras resurgen en Estados Unidos voces que plantean una postura de confrontación frente a México, analistas en seguridad sostienen que los datos cuentan otra historia: la cooperación bilateral ha logrado reducir el flujo de fentanilo, debilitando a los cárteles más que cualquier amenaza.
Las cifras oficiales son el punto de partida. En 2025, las incautaciones mensuales promedio de fentanilo en la frontera estadounidense cayeron más de la mitad respecto a 2024, a 338 desde 771 kilogramos. Para los especialistas, esta reducción no es señal de menor vigilancia, sino de un impacto directo en la cadena de producción y distribución, resultado del control conjunto de precursores químicos y del trabajo coordinado entre agencias de ambos países.
El diagnóstico coincide con el informe de amenazas de la DEA, que reconoce que los productores de fentanilo en México enfrentan mayores dificultades para conseguir los insumos necesarios, una presión que ha comenzado a erosionar la capacidad operativa de las organizaciones criminales.
Este avance se da en paralelo a la estrategia del nuevo gobierno mexicano, encabezado por Claudia Sheinbaum, que ha reforzado las operaciones contra el crimen organizado y la cooperación internacional, con énfasis en inteligencia y desmantelamiento de redes, bajo la conducción de Omar García Harfuch en la Secretaría de Seguridad.
Ante este panorama, los exlegisladores Christopher Shays y Richard Swett alertaron que una intervención militar estadounidense en México sería no solo innecesaria, sino contraproducente. Recordaron que experiencias similares, como la presión ejercida contra Venezuela, no redujeron el consumo de drogas ni desmantelaron las redes criminales.
Mientras persistan la alta demanda de drogas y el flujo de armas desde Estados Unidos, advirtieron, cualquier estrategia basada en la fuerza estará destinada al fracaso. Por ello, concluyeron, la cooperación binacional sigue siendo la vía más eficaz para debilitar al narcotráfico.




