Por Staff
MÉRIDA, Yuc., a 25 de agosto de 2026.- Un asentamiento maya con al menos 21 estructuras, ocupado durante más de mil años y con infraestructura vinculada al aprovechamiento de un cenote, fue localizado cerca de Progreso durante los trabajos de salvamento arqueológico realizados por la construcción de la Terminal Multimodal.
El sitio, identificado como K’oxol Ja’ II, ofrece nueva información sobre la presencia de comunidades mayas en esta región del norte de Yucatán. Los vestigios indican que el lugar comenzó a ser habitado alrededor del año 400 antes de Cristo y mantuvo actividad hasta aproximadamente el 900 después de Cristo.
Uno de los elementos que más destaca entre los hallazgos es un brocal construido alrededor de un cenote, evidencia de que los antiguos habitantes desarrollaron infraestructura para aprovechar los recursos hídricos de su entorno.
Este elemento resulta relevante para conocer cómo las comunidades mayas se adaptaron a las condiciones naturales de la región y organizaron su vida alrededor de fuentes de agua.
A diferencia de los grandes centros arqueológicos conocidos por sus templos y pirámides monumentales, K’oxol Ja’ II permite acercarse a otro aspecto de la civilización maya: la vida de las comunidades que habitaron el territorio durante distintos periodos y aprovecharon los recursos disponibles en una zona cercana a la costa.
Emerge la historia maya
Los trabajos arqueológicos permitieron identificar y documentar las estructuras antes de aplicar medidas para su conservación. Las construcciones fueron limpiadas y protegidas para evitar daños, mientras que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional, estableció acciones para preservar los vestigios en el mismo sitio.
El descubrimiento resulta significativo porque amplía el conocimiento sobre la ocupación maya en los alrededores de la actual ciudad de Progreso y demuestra que esta zona tuvo presencia humana mucho antes de la conformación de los asentamientos modernos.
K’oxol Ja’ II permaneció oculto durante siglos hasta que los trabajos de infraestructura permitieron localizar sus vestigios. Ahora, sus estructuras y el sistema asociado al cenote se convierten en nuevas piezas para reconstruir cómo vivieron y se organizaron las comunidades mayas que ocuparon el norte de Yucatán hace más de dos mil años.




