CIUDAD DE MÉXICO, a 14 de septiembre de 2026.- Productores agrícolas de distintas regiones de México podrían enfrentar un 2027 complicado si El Niño evoluciona como anticipan los modelos meteorológicos. La UNAM advirtió que el fenómeno podría favorecer menos lluvias, sequía y mayores temperaturas en amplias zonas del país, con efectos directos sobre cultivos que dependen del temporal.
Especialistas del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático señalaron que El Niño continúa fortaleciéndose y podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026.
Para el campo mexicano, una de las principales preocupaciones está en la posible disminución de lluvias entre abril y junio de 2027 en el centro, sur y sureste del país.
Ese escenario elevaría la probabilidad de sequía en regiones donde miles de productores dependen de las precipitaciones para decidir fechas de siembra y sostener sus cosechas.
Menos lluvia complicaría las siembras
La investigadora Carolina Ureta Sánchez advirtió que El Niño puede dejar de ser solamente un fenómeno meteorológico y convertirse en un problema de seguridad alimentaria cuando las comunidades rurales no cuentan con herramientas para enfrentar la falta de agua o lluvias extremas.
En estados como Oaxaca y Guerrero, especialistas consideran necesario fortalecer las alertas tempranas y acercar información climática a productores de maíz para que puedan ajustar decisiones sobre semillas y calendarios de siembra.
El impacto, sin embargo, no sería igual en todo México. Durante otoño e invierno algunas zonas del norte y occidente podrían registrar precipitaciones superiores a lo habitual, mientras que con el inicio de la primavera aumentaría la posibilidad de condiciones más secas en otras regiones del país.
Sequía, incendios y más calor
La falta de humedad también podría favorecer un aumento de incendios entre febrero y junio de 2027, además de elevar las temperaturas y deteriorar la calidad del aire durante más jornadas.
Las ciudades tampoco quedarían al margen. Investigadores de la UNAM advirtieron que las zonas urbanas son especialmente vulnerables a las ondas de calor por la concentración de concreto y pavimento y la reducción de superficies verdes.
Ante ese panorama, los especialistas plantean reforzar medidas de prevención tanto en comunidades rurales como urbanas.
La evolución de El Niño seguirá bajo vigilancia durante los próximos meses. Aunque todavía no puede asegurarse que el episodio alcance una intensidad histórica, la UNAM considera que el posible impacto sobre las lluvias, el campo y las temperaturas obliga a prepararse desde ahora para un escenario más seco en distintas regiones de México durante 2027.




