MÉRIDA, Yucatán.– En un movimiento que reacomoda piezas clave dentro de la estructura federal en el sureste del país, Rafael Marín Mollinedo dejará la titularidad de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) para incorporarse como nuevo delegado de la Secretaría de Gobernación (Segob) en Yucatán, según información confirmada por fuentes oficiales.
Relevo estratégico en el sureste
La decisión coloca nuevamente a Marín Mollinedo en una posición de alto peso político dentro de la Península de Yucatán, una región donde ha mantenido presencia e influencia en distintos momentos de su trayectoria dentro de la administración pública federal.
Su llegada a la representación de Gobernación en la entidad es vista como un ajuste de relevancia, particularmente en un contexto en el que Yucatán concentra proyectos prioritarios de infraestructura, inversión, energía y conectividad, además de una creciente atención federal por su dinamismo económico.
Del sistema aduanero a la operación política
Durante su paso por la ANAM, Rafael Marín Mollinedo estuvo al frente de una de las áreas más sensibles para la operación económica del país, impulsando acciones relacionadas con la modernización aduanera, la supervisión operativa y el fortalecimiento institucional en puntos de entrada y salida del territorio nacional.
Ahora, desde la delegación de la Segob en Yucatán, su función estará orientada a reforzar la gobernabilidad, la interlocución política y la coordinación entre dependencias federales, en una etapa considerada clave para el cierre de diversos compromisos del gobierno federal en el sureste.
Marín Mollinedo es identificado como uno de los perfiles con mayor cercanía al proyecto presidencial y con experiencia en áreas estratégicas del desarrollo regional. Antes de encabezar la ANAM, también participó en tareas vinculadas al Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, uno de los planes logísticos más importantes impulsados por el Gobierno de México.
Además, su nombre ha estado ligado durante años a la vida política y económica de la región peninsular, particularmente en Quintana Roo y el sureste mexicano, donde ha mantenido presencia en distintos procesos y proyectos de relevancia.
Expectativa por su nueva encomienda
La designación genera expectativa en distintos sectores, ya que se anticipa que su experiencia administrativa y política podría facilitar la relación entre la Federación y el ámbito local, especialmente en temas vinculados con inversión pública, desarrollo regional, infraestructura y gobernabilidad.
Hasta el momento, no se ha informado oficialmente quién quedará al frente de la Agencia Nacional de Aduanas de México tras su salida, pero su incorporación a la estructura de Gobernación en Yucatán perfila una nueva etapa en la presencia política del gobierno federal en la entidad.




